Archive for Enero, 2007

BOLIVIA EN LA ENCRUCIJADA

Lunes, Enero 15th, 2007


  

Bolivia vive horas dramáticas y decisivas. Fuerzas descontroladas se han desatado, amenazando con llevarnos a una espiral de violencia y confrontación que puede no tener retorno.
 

Los sangrientos sucesos de Cochabamba ahondan un abismo de antagonismo e intolerancia entre grupos sociales, regiones y tendencias políticas. La sociedad boliviana está siendo dividida peligrosamente en fuerzas polarizadas y territorios confrontados, con visiones de país, ideologías e intereses económicos y sociales contrapuestos. Actitudes racistas, de revanchismo y odio tienden a separarnos cada día más. 
 

El gobierno no controla el territorio nacional; su poder efectivo está limitado a solo una parte del país y de forma parcial. Las regiones responden a sus propias estructuras de poder, cada vez más autónomas y contestatarias. El aparato estatal está fraccionado y la influencia de las regiones toca a las mismas fuerzas militares y policiales. Bolivia es un territorio desmembrado políticamente. Y si no se hace algo dramático y pronto, para cambiar este escenario, la continuidad de la República no pasará de ser una ficción jurídica.
 

La resistencia democrática de las regiones y de amplios sectores sociales a los intentos del gobierno de implantar su supremacía absoluta, como antesala de un régimen autoritario, demuestra que el proyecto político del MAS es inviable. Al gobierno no le alcanzan las fuerzas para imponerse. Pretender resolver la fractura interna por medio de soluciones de fuerza, como se viene intentando, solo extrema los riesgos de confrontación violenta e, incluso, de una guerra civil.
 

Cuando las fuerzas que chocan tienen capacidad de frenarse entre sí, pero no de que una pueda derrotar a la otra, la única salida posible, antes del desastre, es buscar una solución política de compromiso, tal cual lo han hecho otros países envueltos en guerras o conflictos internos de alta intensidad. La cuestión decisiva e irreversible es el régimen de autonomías para los departamentos. La definición del régimen autonómico implica resolver las condiciones de participación de las regiones en el Estado, tal cual ocurrió en 1825 al fundarse Bolivia.
 

Si lo que está en juego son las bases sobre las que se estructura el Estado boliviano, entonces se necesita un pacto para la reconstituir de la República sobre condiciones y reglas que sean aceptables para los nueve departamentos, única forma de garantizar el futuro de la nación.  
 

Este pacto nacional no es posible ya solo en la Asamblea Constituyente. Quienes deben forjar el pacto son los factores reales de poder: el gobierno central, las regiones representadas por los prefectos y los comités cívicos, los partidos políticos y las organizaciones populares. Un pacto que pueda reencauzar la Constituyente, para que allí se formalicen los acuerdos que den vida a la reforma constitucional, antes de someterla a la votación ciudadana.
 

Si hay algo nuevo en Bolivia, sobre cuya base se puede aspirar a consolidar la democracia, es la ciudadanía, verdadero producto y sustento de la construcción democrática de las últimas décadas. Esta es la fuente de la esperanza de un futuro mejor para todos, en una Bolivia soberana, libre, solidaria y equitativa.
 

 

La Paz ,14 de Enero de 2007
 

 

Colectivo SI_BOLIVIA

soliloquio de luto

Viernes, Enero 12th, 2007

Es media noche, duermen la televisión y las noticias. Mi mujer e hijos duermen también, angustiados.

Lacerante herida la que nos deja hoy y por mucho tiempo la violencia en Cochabamba. Ha transcurrido el día y hay muertos y heridos después de los enfrentamientos entre grupos urbanos contra campesinos, que han dejado salir ambos, desde lo más hondo, los rencores y frustraciones que nos recorren y nos atormentan a los bolivianos, y que este año se han exacerbado hasta límites inconcebibles.

Que este momento de dolor y luto sirva para reflexionar sobre lo que se avecina en una sociedad que ha dejado de lado la su institucionalidad y carece de un sistema político de partidos que permita administrar sus contradicciones y sus conflictos. Esto es vivir sin un sistema de partidos políticos y en manos de de gremios y corporaciones. La percepción del bien general ha dejado de existir, dando paso a la interpretación egoísta del bien particular, que expresan los organismos corporativos.

Estamos de retorno a lo tradicional. Lo tradicional se encunó en el seno de lo supuestamente novedoso, cuando se fracturó el sistema. Pasados los años habrá que registrar que no existieron partidos tradicionales, como se dice, sino que la novedad en Bolivia fue la existencia de un sistema de partidos que permitió la creación y vigencia de instituciones con tinte de modernidad. Ahora estamos nuevamente inmersos en la tradición del golpe, la asonada, el levantamiento, la muchedumbre y la violencia.

No quiero con esto reivindicar lo que los partidos políticos hicieron para mal de todos y en beneficio propio y de muchos de sus peores dirigentes, pero quiero recordar que tuve la oportunidad de vivir veinte años de pactos, acuerdos y consensos, que de no haberse mal utilizado, como sucedió, pudieron habernos dejado la herencia de un país posible, ya que hubieron gobiernos sin un solo muerto, sin represión inútil, cuando no tuvimos que enfrentarnos, palos y piedras de por medio, para solucionar nuestros problemas.

Quiero rescatar, para no olvidar en nuestras intervenciones en la vida pública, las próximas semanas y meses, que serán muy difíciles y duros, que 25 años de democracia han creado importantes espacios ciudadanos, sobre todo en nuestras ciudades (transculturales y mestizas), donde la comprensión y la defensa de los derechos humanos y civiles han echado raíces, que crecen inexorablemente para abrir las puertas de la historia y del futuro, cuando vuelva la tranquilidad y cese esta ceguera. Cuando eso suceda, habrá que recomenzar la tarea inacabable de reconstruir la institucionalidad democrática y un nuevo sistema de partidos que permita su funcionamiento, y nos devuelva la noción del bien general como mecanismo de acción en la política.

Mientras tanto que nos trague la tormenta, que es también, aunque la peor manera de aprender. Ya sucedió en Huanuni, como hoy, el Presidente de viaje en el aeroplano presidencial venezolano, con el Vice en funciones ad ínterin, cuando se supo lo que iba a suceder y no se hizo nada, hasta que la tragedia, la sangre y la muerte presentaron sus rostros horrorosos. Ahora es Cochabamba, donde todos sabíamos y decíamos desde hace días lo que iba a suceder y tampoco se hizo nada.

Para que quede en la historia, solo resta decir que si hoy, esta misma noche, no se interviene y se detiene la violencia desde el gobierno nacional, utilizando los mecanismos estatales con que se dispone, y no se declara un estado de excepción, toque de queda incluido, que suspenda las convocatorias a cabildos, marchas y contramarchas, la incursión campesina a las ciudades, los bloqueos en los caminos y demás formas de agresión, casi todo estará perdido. Eso solo puede hacerlo el gobierno, porque solo el gobierno cuenta con los mecanismos para ello; mantenerse encaprichado en la retórica, las acusaciones, la búsqueda de infinitos culpables a los que se les exige cambiar de actitud y disculparse en medio del huracán, es eludir la responsabilidad central de gobernar, lo que será la razón para que la violencia se reproduzca, crezca y nos haga pedazos.

La historia no nos absolverá.

2007

Miércoles, Enero 3rd, 2007

Ha llegado el nuevo año, pero quedan las viejas ideas inamovibles como rocas pétreas. Parece que ni los vendavales autonómicos, ni las tormentas ciudadanas, podrán conmover los principios de la piedra. Piedra sobre piedra y piedra construyen una muralla, o un castillo, hasta pueden lograr formar una atalaya. A la piedra se parecen en el paisaje de los andes, los macizos eternos, que están ahí a través de los siglos y los siglos, amén. Como para conmoverse con nimiedades…..

Este parece que va a ser un año movidito, para no aburrirse ni un solo día, aunque nada parezca querer cambiar ni a un lado, ni al otro. Cada vez creo más que habrá que seguir horadando por el centro y para eso si que hay que tener paciencia, porque es el camino más largo, la construcción del túnel más extenso. Por el centro.

Mientras los huracanes vengan de la derecha, nosotros por el centro. Mientras la petrificación se consolide inconmovible por el populismo étnico, nosotros seguiremos sembrando y horadando por el centro. Y para no equivocarnos aclaremos que el centro no es una patraña ideológica que se piensa equidistante de los extremos, sino la suma de la experiencia acumulada a lo largo de los años y que reclama su lugar en el epicentro de todos los problemas. Eso está mejor, más que centro un epicentro; lugar de encuentro, de convergencia, de unidad. Ese lugar central de la política solo puede estar al lado de la demanda de justicia social y contra la desigualdad por ser una necesidad a la que la sociedad boliviana no puede renunciar. Pero es igualmente central el compromiso con la democracia, como principio sustantivo, que hace a la condición y al desarrollo humanos del siglo XXI.

Por eso el centro de la política en América Latina es y será por muchos años de la izquierda democrática. Por eso se derrumbó al sistema, porque olvidó el centro y se fue con la derecha, dejando de lado el compromiso con los pobres, con los desheredados por la historia, con los excluidos. Por eso Evo Morales no alcanzará los objetivos que se propone, porque camina olvidándose de lo central que viene a ser un régimen de libertades plenas en democracia.

Nosotros centralmente en la izquierda democrática. Con paciencia, con sapiencia…