Archive for Mayo, 2007

Nuevos liderazgos

Jueves, Mayo 24th, 2007

En su Ágora, Carlos Hugo Molina se pregunta sobre el liderazgo necesario, apabullado como muchos otros (incluido yo) por la fortaleza del liderazgo de Evo Morales. La construcción de los liderazgos políticos en América Latina y en Bolivia —como no— no es un asunto que se desarrolle en el campo electoral. Irrumpe desde diferentes procesos convergentes y cristaliza de vez en vez. 

Esa es una de las tragedias que propiciaron los partidos del sistema desplazado. Tanto Goni, Jaime o el Gral., repetidos ad infinitum, terminó por achatar cualquier posibilidad de recambio que portara ideas, iniciativas e intereses nuevos. Luego de los interminables años y las múltiples reelecciones que quiere Evo para sí, tendremos que poner reglas claras y tomar conciencia de lo que pasó, para que no suceda nunca más y nuestra democracia encuentre caminos de reproducción y renovación de los y las líderes. 

Descubrimos de pronto que los “nuevos liderazgos” no salen como por encanto a la luz cuando se necesitan y alguien suena un pito. Se construyen a lo largo del tiempo y en espacios propicios. Por eso, una tarea concreta es generar los espacios para la emergencia de los nuevos liderazgos alternativos. Una tarea de tiempo y de paciencia. Mientras tanto tendremos nomás que conformarnos con lo poco que tenemos, que no deja de ser respetable. 

También está la emergencia de los outsiders, pero la experiencia muestra detrás de ellos un tipo de inconsistencia muy peligrosa, muchas veces devastadora. Suelen ser, sin las raíces de un liderazgo de construcción partidaria, el fruto de un conglomerado sin color y sin destino, que navega sobre la corriente de las aguas del momento. Sé que la desesperación puede llevar a una sociedad a ese tipo de búsquedas, a falta de otras, pero yo prefiero apostar al tiempo, a la reconstrucción del sistema de representación y sus instituciones. Por suerte el gobierno del MAS va a durar lo suficiente como para que hagamos bien las cosas. 

Lo de reconstruir vendrá después, sobre los logros que alcance esta emergencia vital de los marginados y sobre las ruinas institucionales de lo que sobreviva al huracán populista.

PROBLEMAS CON LA ALTURA

Sábado, Mayo 12th, 2007

Parte del problema que nos acosa a los bolivianos es un tema de la altura. Estoy indignado, pero ese no es el problema, porque últimamente me indigno diez veces al día.

 Un par de micrófonos al frente, alguna pregunta y ya, es suficiente para que la máxima autoridad del Estado se lance con afirmaciones que no tienen desperdicio para entender parte del problema. Justo ahora, cuando a los equipos mediáticos de Palacio les ha costado tanto meterlo en cintura, los entrelineados de Evo, cuando se sale del guión, son lo más importante del espectáculo.

Evo Morales afirma que los actuales miembros (magistrados) del Tribunal Constitucional de la Nación son personas interesadas (sic) en mantener a Bolivia en la pobreza y en evitar su desarrollo. La razón por la cual estos personajes están interesados en tan infame objetivo, es porque son parte de un cuoteo entre los viejos partidos, casi desaparecidos del mapa; el otro motivo que explica esta actitud contra la patria, es que son irremediablemente neoliberales, con lo cual está dicho todo.

Me preocupa poco que alguna gente pueda pensar y creer ese conjunto de sandeces, porque nadie nacido en esta noble tierra que yo conozca, ha demostrado tener un interés personal semejante. He conocido de todo en esta vida boliviana: tránsfugas, ladrones, incapaces y gente de peor calaña, como en cualquier parte del mundo o un poquito más, pero hasta los dictadores más duros o los neoliberales más puros, han tenido el interés de que esta patria progrese y que dejemos de ser tan pobres y tan mediocres. Otra cosa es que con dictaduras, a puro leyes del mercado o con el actual populismo nacionalista y étnico, no se llegue a ninguna parte.

De todo he escuchado sobre las personas que marcaron nuestra historia. De  Paz  Estenssoro se ha dicho de todo, o del dictador Banzer, pero nadie puede decir que tenían el interés de mantenernos en la pobreza. De Evo preveo un resultado bastante infortunado en términos de desarrollo económico, como sucede con los populismos en el mundo mundial (no conozco uno solo que haya logrado vencer la marginalidad ni la pobreza), pero y a pesar de ello, no puedo decir que los futuros fracasos se deban a un interés en los actuales gobernantes de mantenernos atrasados y pobres, aunque todo lo que hacen parece ir también en esa dirección.

Peor aún sería mentirle a la gente diciendo que se debieron a una malsana intención acunada en los recovecos de un espíritu resentido y odiador, que otros le atribuyen al Presidente. En vez de ello, bien haríamos haciendo comprender al pueblo que para llegar a ser algo o alguien en esta vida hasta a Evo le debe haber costado muchísimo esfuerzo y sacrificio, por lo que se debe aprender a respetar a los rectores, a los ministros o a los diputados, por el simple y maravilloso hecho de ser rectores, ministros o diputados, aquí o en cualquier lugar del mundo. Si no es así, ¿por qué tendríamos que respetar la investidura de Presidente, que es la que más debiera ennoblecernos entre todas?

Parte del problema es producto de la altura, lo que le hace decir al Presidente cosas que nos achican, nos disminuyen, nos achatan; que nos reflejan en el espejo de sus palabras como a personas obscuras, deshonestas y faltos de principios éticos. ¿Será que somos mayoritariamente así y no tenemos remedio? O será que para conseguir sus propios fines el Presidente puede decir de los magistrados, los rectores, los líderes sindicales, los empresarios, los periodistas, los prefectos y de todo aquel ciudadano que se cruce en su camino, lo que le dé la gana, para denostarlo, descalificarlo y rebajarlo en lo personal y en lo moral, de esa manera.

Pongamos que esa es la estrategia. Aceptemos que el actual sustento popular pasa por hacernos creer que todos somos una mierda, hasta los más destacados y sobresalientes bolivianos que llegaron donde llegaron por sus méritos, sus esfuerzos, su historia, su prestigio, su influencia, sus contactos o su dinero. Es una estrategia demasiado costosa para todos, porque nos deja así, como estoy mientras me leen, seguro de que no importa cuanto esfuerzo, cuanta sapiencia, cuanto ahorro, cuanto estudio o conocimiento, cuanta sagacidad o astucia, haya puesto cada quien en su camino; si haces algo que contradiga lo que piensa el Evo, quedaras reducido públicamente a pobre sátrapa interesado personalmente en la destrucción y el atraso de la nación.

Puede ser fruto de la ignorancia (como decía mi abuela eso de “la ignorancia es atrevida”) pero semejante cinismo o semejante bajeza en la cabeza del Estado dicen muy mal de Bolivia y de los bolivianos, y de nuestra dignidad personal y autoestima. Algo está pasando en demasía, a estas alturas podemos estar seguros.

Y no se cura con sorojchipils.

Liberarse

Martes, Mayo 1st, 2007

La decisión de abandonar el sistema internacional de arbitraje no le otorga a Bolivia ninguna ventaja, no nos libra de una demanda judicial internacional, ni nos permite desacatar las normas que rigen el comercio y las inversiones en el mundo. Forma parte de un caprichoso pataleo adolescente, carente de otros recursos y es la manifestación de una tendencia muy originaria de estas alturas y que ha sido recurso de sobrevivencia cultural a años y años de marginación e inadaptabilidad: la autoexclusión.

 Hace unos días, en ocasión de la inauguración de las nuevas oficinas de la Fundación Boliviana para de Democracia Multipartidaria y luego del discurso de rigor de Su Excelencia el Vice Álvaro García, hablaban delante mío dos indios urbanos bolivianos un lenguaje estremecedor, por lo menos uno de ellos, mientras yo esperaba poder conversar un momento con el otro. Le decía el primero al H. Alcalde de Potosí y se quejaba de la marginalidad y el desprecio con el que lo habían tratado siempre, sin ver en el otro, exitoso al fin, vestido con sabiduría y elegancia, un verdadero otro que lo reivindicaba, que había roto para siempre con la marginalidad y que puede sentarse a comer y conversar, de tu a tu, con cualquier humano que puebla la tierra sin haber sido victima de tantos años de segregación. Dos realidades de la Bolivia originaria, la del pasado conservador y la del futuro, abierto al mundo y proclive al verdadero cambio.

El abandono del CIADI, que es una acción legítima que puede tomar cualquier gobierno, para bien o para mal del país al que representa, es sobre todo la expresión de la cultura de la marginalidad de los desarrapados de la tierra, que poco tienen para decir y negociar en un terreno que no les es cómodo.

Existen momentos en que los gobiernos de los países pobres están en manos de gente “al servicio” de los poderosos, que van a los organismos a cenar, a codearse con quienes quisieran como iguales y a negociar detalles poco relevantes que imponen los poderosos desde fuera. Hay otros momentos, de altísima legitimidad de gobiernos con verdadero poder y representación de los intereses populares, donde bien podría darse uno el lujo de golpear la mesa, si no intermediaran mecanismos culturales de automarginación. Yo me voy para afuera, a moverme en el patio que antecede la cena donde están mis iguales y donde me siento mejor.

Vaya lío. Así comienza una cadena de autoexclusión, que bien puede terminar en el aislamiento, lo que permite además seguir con el discurso de la culpa externa. Todos los otros son malos, no nos quieren, nos desprecian, nos excluyen, conspiran contra nosotros.

Esto de liberarse es una tarea de nunca acabar.