Julio Aliaga Lairana » 2007 » Julio

EL DIA DESPUES

Guardado por Julio Aliaga Lairana en su diario a las 9:04 am del Jueves, 26, 07, 07

La situación es un desastre. A la falta de energía (gas y electricidad) que no tiene cura, hay que sumarle ahora la escases de alimentos que ha reconocido y anunciado el mismísimo Presidente de la República –Yo el Supremo, al estilo Roa Bastos–. A este paso, en un par de años estaremos con los automóviles sin funcionar en los garajes y los ascensores detenidos en los edificios, por falta de repuestos; y de comer, lo que alcance a verse en el mercado, como decía el Gral. García Mesa (al que cada día hay que empezar a recordar en los detalles), habremos de alimentarnos de chuño y tunta en la puna, mientras que en las tierras bajas se contentarán comiendo yuca, que ya lo profetizó su excelencia emérita, el Ministro de Finanzas. De los conflictos sociales, sectoriales, regionales, vecinales y cuantos otros hay, ya ni se transmiten informes porque son tantos, que los noticieros alcanzan apenas para describir los más importantes y entrevistar a los protagonistas más exaltados.

Es la tierra y los días del MAS. Y no es porque estos sean peores o más tontos que los anteriores –que ya es mucho decir–, sino que así funcionan las cosas cuando no hay un sistema de partidos políticos donde se trasladen demandas y conflictos para resolverse. Si la asociación organizada para defender el derecho al acceso al agua potable entre los vecinos de cualquier lugar, tiene como responsabilidad resolver problemas de Estado, como el control del contrabando en las fronteras o las negociaciones multilaterales para decidir el rumbo de los aportes del Mercosur en las políticas de drenaje de los ríos en la cuenca del Plata, estamos jodidos todos. Y como pregonan los propios dirigentes del MAS en el gobierno, esa es una juntucha de organizaciones corporativas, alrededor de un grupo de amigos (los más hozados dirigentes, que vienen de las luchas sindicales y desde la cultura gremial que los precede), porque ni siquiera hay un sistema democrático interno de legitimación de mandos y liderazgos.

Frente a eso hay tres opciones que están madurando en el país, para el día después, cuando tengamos que empezar a reconstruirlo todo por enésima vez. Y hay que pensar ya en el día después, porque no sé cuando vendrá, si dentro de dos años o de diez años, pero que habrá un día después, seguro. Y conviene estar preparados.

Opción uno, la del desastre total: los que piensan que por ser indígenas u originarios de algún lugar, los unos piensan de manera diferente a los otros. Que por ser de Omasuyos o de Chayanta uno lleva en sus genes una concepción de vida y de organización social que le es inherente, por lo que corresponde la lucha e imposición racial, que obliga a que los azules se organicen y le rompan la madre a los verdes. El nacionalismo étnico: los indios del campo contra el mundo entero; lo escribo exagerando, pero es para hacerme entender. Esa opción tiene seguidores que ostentan un nivel de influencia importante en el partido de gobierno actual y gracias a ellos es que andamos como andamos.

Hay otros, los de la opción dos que son los del desastre tristemente experimentado, que aprovechando esta situación, salen al frente a criticar, pero piensan igualito. Son los que dicen que por ser cruceño o pandino se es diferente y se piensa diferente a un paceño o un chuquisaqueño, por lo tanto nos agruparemos entre iguales, toditos los paceños juntos para sacerles la madre a los cruceños y viceversa. Sobre esa base se sostiene el planteamiento de PODEMOS que ahora habla de consensuar la nueva Constitución entre todos –los nueve sin excepción– los departamentos, como si se pensara y se eligiera desde el ser departamental. ¿Quienes lideran las acciones corporativas de los movimientos regionales, sino los eternos caudillos locales, que son una pandilla de amigos que saben distribuirse muy bien el poder, las ventajas económicas y saben casar a sus hijos e hijas entre ellos (es la parte más endogámica de nuestra sociedad), tienen sus colegios, sus clubs, sus vacaciones en Miami? ¿Como puedo afirmar que por ser cruceño soy más demócrata que los nacidos en Oruro?

La tercera opción es la única posible y hay que construirla de a poco, porque incorpora una reforma cultural, sin la cual ya no podemos seguir adelante, a partir del día después. Hay que convertir al campesino o al vecino de la ciudad en CIUDADANO. Es decir una persona individual, que responde a sus intereses, mantiene cierto grado de compromiso, cumple sus obligaciones (que están establecidas en las normas legales) respeta y critica la institucionalidad y es consciente de sus derechos.

Este individuo, que no importa donde viva, ni de que raza sea, piensa y se organiza por si mismo. Por eso no participa en las logias del oriente, ni en las juntas de occidente, ni en los grupos sindicales y sus cúpulas a uno y otro lado. Este es el ciudadano que hay que nuclear y con el que hay que preparar el día después. Sé que es parte de un sueño, pero es el sueño de la modernidad que tuvieron nuestros abuelos europeos y que importaron con orgullo otras naciones más exitosas que la nuestra en América Latina. Es el sueño de otras sociedades asiáticas que comprendieron que ese es el único camino posible hacia el desarrollo económico y de la calidad de vida individual, para hacer lo que hoy son Japón, Corea, o parte de la China.

Lo que hay que entender definitivamente es que por muy aimaras o quechuas que seamos, lo bolivianos somos seres que pertenecemos a la especie humana, por lo que podemos aspirar sin complejos al desarrollo de nuestras capacidades humanas, sin dejar nuestras deliciosas características culturales y locales. El día en que nos desprendamos del complejo que nos atenaza en la idea de que somos diferentes y que antes que nuestra posibilidad como especie, pesa más nuestro atavismo como grupo, ese día, habremos dado el Gran Salto (como le gusta decir a mi amigo Raúl Loayza). Ese es el día después.

Por eso hay que prepararse para el día después y hay que hacerlo desde ahora, porque entre los chicotes campesinos de los jilacatas collas y el desprecio racista de las logias cambas, vamos a terminar matándonos a cabildazos, porque los conocemos bien, y ambas partes piensan y reaccionan de acuerdo a quien lo tiene más grande (a su propio cabildo, digo), ambos son invitados bárbaros al desarrollo de la fiesta socialista y democrática que se está viviendo en América del Sur.

de victoria en victoria hasta la derrota final

Guardado por Julio Aliaga Lairana en su diario a las 11:17 am del Lunes, 23, 07, 07

 

 

Hay diferentes reacciones después del cabildo paceño, que concentró tantísima gente, porque en términos numéricos fue un éxito absoluto.

El fervor civil paceño, tras la consigna de que la sede no se mueve, estuvo muy bien apoyado y trabajado por el aparato gubernamental, la alcaldía paceña y la prefectura del departamento, que movilizaron todos sus recursos para lograr el éxito. Junto a ello fue fundamental la acción disciplinada de los sindicatos, las juntas vecinales y otras corporaciones que se movieron como un reloj, poniendo de manifiesto que estos aparatos están en pleno funcionamiento y con alta capacidad de interpelación y convocatoria. Reconocer esta realidad no le da ni le quita nada al resultado, es solamente evaluar las condiciones que permitieron una convocatoria semejante. Sucede lo mismo en Santa Cruz y lo veremos en un par de días en Chuquisaca.

La autoestima paceña está en las nubes y muchos serán los que crean que esto es suficiente como para alejar cualquier tentación de seguir insistiendo en mover la sede de gobierno fuera de La Paz. El gobierno está exultante porque cree que esta es su demostración y su convocatoria, ya dicen que después de esto la reelección de Evo Morales está asegurada, confundiendo el fervor demostrado con la intención de voto, sin evaluar que esto produce temor y que puede poner a la defensiva al resto del país.

Pero la sede ha quedado fuera de La Paz, en realidad se ha trasladado a El Alto, porque ha sido y es evidente que la ciudad de La Paz ha tenido y tendrá que subordinarse a las iniciativas y al poder de convocatoria de El Alto. Por primera vez los paceños tuvimos que subir trabajosamente hasta la Ceja para hecrnos notar, además de quedar visiblemente marginados en la periferie de la concentración. Eso también fue contundente. El cabildo fue alteño y de las provincias, la sede de gobierno terminó poniendo solo los ribetes.

Los grandes perdedores fieron los líderes del sistema político y es de entender. Si las cosas las vamos a resolver a cabildazos, poco tienen que decir los elegidos por el voto ciudadano. Así terminaron, ninguneado el primero, ni más ni menos que el Honorable Alcalde de La Paz, quien no pudo ni dirigir la palabra a los presentes y resignó evidentemente molesto, su participación al Presidente del Consejo Municipal, que se concentró en saludar a los cerros circundantes, a agradecer a los alteños y ha separar los bolivianos buenos de los bolivianos malos, como en las mejores épocas de García Meza y sus muchachos.

Los chicotazos, los huevos y tomates sobre Samuel Doria Medina fueron vergonzosos, pero no fueron una sorpresa, porque solo demostraron quienes son los que mandan ahora, de cabildo en cabildo hacia delante. El que mejor la sacó de todos fue el Prefecto, que supo acomodarse a tiempo en un buen lugar y se quedó calladito flameando su bandea paceña y con la mejor de sus sonrisas, para permanecer a flote (bien por Pepe Lucho y su olfato de sabueso).

Otra cosa que quedó clara: el nivel de la dirigencia cabildeña es realmente pobre y casi dá lástima. Salvo la Rectora que mantuvo un discurso muy de asamblea universitaria, pero que dijo cosas de fondo referidas al proceso, todos los demás terminaron en augurios, amenazas, algunos insultos y muchos jallallas, pero de argumentos para que la sede no se ceda, nada de nada. Un típico acto populista, al mejor estilo del viejo MNR o del actual MAS, que viene a ser lo mismo a estas alturas.

Algunos, como el del Ágora, dicen que se puede leer esto como un desatino, lo que ya es demasiado decir. La Asamblea no retirará el tema mientras un departamento insista en tratarlo, lo que pondrá en cuestión si se cumple o no lo del cabildo paceño. El gobierno hará suya la exaltación de las masas, como que les gusta la idea del gobierno de las multitudes, creyendo que es la nueva democracia. A Sucre no le quedará otra que entregarse plenamente a Santa Cruz si quiere mantener sus aspiraciones, lo que hace que ya no exista Media Luna, sino un Cuarto Creciente. La Paz se quedará sola, absolutamente sola, como ya dije; no podrá convencer al país, si antes no tiene la capacidad de poner antes en su sitio a la ciudad de El Alto, porque nadie aceptará que la sede se traslade a manos del corporativismo alteño.

Los paceños estamos más fuertes y estamos contentos, pero el país está peor, más dividido, más sin salida, con las instituciones democráticas más desvalidas, con el liderazgo y la representación más devaluada. Cada día más cerca del enfrentamiento.

¿Quien cede la sede?

Guardado por Julio Aliaga Lairana en su diario a las 8:52 pm del Martes, 17, 07, 07

 

Estamos a pocos días del cabildo paceño, para evitar el traslado de la sede, se dice. O para evitar que se discuta este tema en la Asamblea, porque dividiría a la nación (?). Se quiere un millón de personas, pero eso de un cabildo de a millón me sabe a copia y no le gusta a mi paladar político, acostumbrado a degustar aciertos, antes que guisados con poca sazón.

Debo decir que como paceño a mi no me gusta tampoco el que se plantee un cambio de sede del gobierno nacional. Quiero aclararlo, para evitar interpretaciones distintas por lo que voy a escribir ahora y repetiré hacia delante. Yo, Aliaga de los de Sorata, nacido en Chuquiago Marka a los pies del Illimani, estoy de acuerdo con defender la sede de gobierno en La Paz. Pero debo preguntarme el por qué hemos llegado al extremo de tener que llamar cabildos y hacer movilizaciones, que más que fortalecidos nos muestran preocupados, temerosos y aislados; sobre todo aislados.

Todo constituyente tiene el derecho de plantear alternativas de organización estatal hacia el futuro, los hemos elegido para eso, para que las planteen, las discutan, las defiendan y logren consensos alrededor de sus iniciativas; querer callar una propuesta sería un desatino. Por ejemplo algún constituyente podría plantear sin problemas que la próxima capital sea Capinota o Monteagudo, en circunstancias normales una propuesta así no tendría repercusiones y quedaría como una más, hasta interesante, porque vendría acompañada por argumentos que valdría la pena escuchar y conocer.

Lo que debemos preguntarnos los paceños es qué ha sucedido para que el planteamiento de retornar la sede de gobierno a Sucre haya contado con un apoyo sustancial, que ha fracturado la unidad del MAS en la Asamblea, y ha colocado a La Paz en una difícil situación, ya que parece que se podría conformar una mayoría sustantiva a favor de Sucre, lo que llevaría el tema por lo menos a ser consultado nacionalmente en un referéndum. Yo no dudo que en un caso así existirían condiciones objetivas para que el cambio de sede logre conseguir una mayoría de votos. ¿Lo hicimos tan mal los paceños para merecer esta suerte?

Lo que sucede es que La Paz es el centro de lo que mi amigo Lauro Ocampo llama una asimetría política que impide una solución a la crisis de Estado que vivimos desde hace años, lo que no permite el desarrollo de acuerdos sustanciales, menos aún el concertar un nuevo Pacto Social e institucional hacia el futuro. Es ya imposible sostener una situación en la que desde las laderas y la periferia paceña se imponen autoridades, decisiones y políticas estatales que afecta al conjunto nacional. El gobierno boliviano es un gobierno atrapado en La Paz, donde sesenta mil personas pueden derrumbar un presidente y poner otro, mientras que un millón de ciudadanos pueden manifestarse en otras regiones del país, sin que suceda nada sustancial.

El factor de asimetría, de desequilibrio está dado por la ciudad de El Alto, que rodea, bloquea cuando quiere, y presiona sobre La Paz y su gobierno, que es el gobierno de todos. Ya lo vimos en el voto hace 25 años, cuando la UDP logró imponerse tres elecciones seguidas solo con el voto paceño, cuyo epicentro principal era el voto alteño, lo que significó la inviabilidad del gobierno de Hernán Siles Zuazo. O a la inversa, cuando Carlos Palenque terminó aislando electoralmente a La Paz, frente al país que votaba en otra dirección.

Desgraciadamente y así como en Santa Cruz se ha concentrado un núcleo de personas y grupos que sostienen intereses propios, amparados en un discurso poco democrático en cuanto se expresa a través de organizaciones corporativas (comités, juntas, uniones, etc.) y no se incorpora en las disputa política entre partidos, en El Alto ocurre algo similar. Los intereses legítimos de quienes viven en esa ciudad se expresan a través de instituciones no democráticas y con discursos menos democráticos aún, donde la demanda legítima de un grupo humano asentado en una ciudad, termina por expresarse como una consigna caprichosa de intereses particulares, en este caso étnico-culturales, frente a los cuales es difícil el dialogo y menos el consenso. Peor aún cuando, como ahora, existe un gobierno más allá que complaciente con esa forma de intervención política, sino hasta cómplice con esa vocación.

Si las demandas sociales se expresan a través de las juntas vecinales, o de los comités cívicos, o de los sindicatos, el escenario de la propuesta no es el Parlamento, la Asamblea Constituyente, o el Gabinete gubernamental, porque las asociaciones corporativas no pertenecen a esos escenarios, donde debieran confrontarse con otras organizaciones similares portadoras de otros discursos e intereses. Entonces queda la calle y en la calle no hay dialogo posible.

La defensa de la sede de gobierno desde la ceja de El Alto sobredetermina la voluntad del gobierno nacional, sea porque depende de su apoyo, sea porque debe defenderse de sus ataques. Por eso la actual argumentación paceña es débil, carece de sustento, porque no se puede sostener el derecho paceño de ser y seguir siendo la sede de gobierno porque nos gusta o nos place, porque nos sentimos con el derecho histórico de una imposición violenta hace más de un siglo en la historia, peor aún, porque significa un ingreso de dinero adicional que legítimamente todos tiene el derecho a disputar. O porque costaría mucho el traslado, como si una victoria electoral que lo decidiera no muestre a las claras que quienes votaran estarían dispuestos a solventarla.

La Paz está sola en esta pelea. Si quiere salir de ello debe empezar por reconocer antes que nada, que su proyecto de gestión administrativa nacional se asienta en la capacidad política de la ciudad para garantizar un horizonte plural, multifacético, abierto a las iniciativas que vengan desde todas partes, democrático por excelencia. La Paz ha demostrado con creces tener esas características que le han valido y otorgado el lugar que se merece entre todas las ciudades del país, pero ha producido también un contraproyecto que las ha anulado, la ciudad de El Alto que no se mira desde la nación y que pugna con La Paz por hegemonizar este proyecto desde su sitio, circunstancialmente privilegiado.

Con la mirada chica, sin mirar más allá de sus narices, quienes no quieren al MAS, ni a Evo Morales, encuentran sustento en esa realidad desequilibrada y asimétrica para hacer de la propuesta de traslado de la sede de gobierno una consigna contra el gobierno y su propuesta no democrática, ya demostrada. Ellos saben que si el MAS se encierra en defender a La Paz por sobre todas las cosas, perderá a Chuquisaca y la Media Luna se habrá ampliado definitivamente, al contar con ese departamento y lo que eso pueda influir sobre Potosí y Cochabamba; permitiría una ventaja histórica imperdible. Si el MAS decide por abandonar la pelea atrincherada en el apoyo alteño, perderá La Paz y con ello lo perdería todo.

Así de compleja está la pelea. Personalmente creo que esta vez y nuevamente los paceños tenemos la palabra. Si La Paz quiere discutir la sede con el resto del país sobre un verdadero argumento político que le otorgue ventaja, tiene que reconocer su falencia y poner las cosas en su lugar, es decir, debe poner a El Alto en su lugar, que es fuera de la sede, porque la sede es La Paz, no El Alto.

Los paceños tenemos que producir un proyecto paceño y no alteño de gobierno nacional. Si no, será legítimo el pedido de que es necesario sacar al gobierno desde el centro de lo étnico para reintegrarlo a la nación, porque así como están las cosas este es un país sin gobierno nacional (o imagínese si no, lo diferente que sería el gobierno de Morles Ayma, si este debiera gobernar desde Sucre, o Cochabamba, por no decir Santa Cruz), sino un gobierno etnico-cultural, que concibe a la nación sobre esas bases y no puede, por ello, abrirse a consensuar y construir su hegemonía con y entre todos los implicados. Bolivia merece una capital geográficamente abierta, libre y culturalmente democrática. La Paz tiene de sobra para ello, pero debe volver sobre si misma para conseguirlo.

¡ Viva La Paz !

Guardado por Julio Aliaga Lairana en su diario a las 11:28 pm del Domingo, 15, 07, 07

16 de julio de 1809. Día de Nuestra Señora de La Paz.

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“los discordes en concordia, en paz y amor, se juntaron y pueblo de paz fundaron para perpetua memoria”

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La Paz: Cuna de la libertad y tumba de tiranos.

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La llama de la libertad que encendimos los paceños en 1809, nunca nadie la podrá apagar, y siempre llegará la hora de encenderla otra vez de nuevo.

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Compatriotas:

Hasta aquí. hemos tolerado una especie de destierro en el seno mismo de nuestra patria; hemos visto con indiferencia por más de tres siglos sometida nuestra primitiva libertad al despotismo y tiranía de un usurpador injusto que, degradándonos de la especie humana, nos ha mirado como a esclavos; hemos guardando un silencio bastante parecido a la estupidez que se nos atribuye por el inculto español, sufriendo con tranquilidad que el mérito de los americanos haya sido siempre un presagio de humillación y ruina.

Ya es tiempo, pues, de sacudir yugo tan funesto a nuestra felicidad, como favorable al orgullo nacional español. Ya es tiempo, en fin de levantar el estandarte de la libertad en estas desgraciadas colonias, adquiridas sin el menor titulo y conservadas con la mayor injusticia y tiranía.

Valerosos habitantes de La Paz y de todo el Imperio del Perú, revelad vuestros proyectos para la ejecución; aprovechaos de las circunstancias en que estamos; no miréis con desdén la felicidad de nuestro suelo, ni perdáis jamás de vista la unión que debe reinar en todos, para ser en adelante tan felices como desgraciados hasta el presente.

En la ciudad de Nuestra Señora de La Paz, a los 16 días del mes de julio de 1809.

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Cuestión de coordinar

Guardado por Julio Aliaga Lairana en su diario a las 5:31 pm del Domingo, 8, 07, 07

 

Hace tiempo que nadie me hacia una entrevista, pero ahora salí en un periódico en La Paz. En LA EPOCA, que mantiene una línea editorial vinculada al gobierno y que se ha convertido en un semanario que transmite parte de la palabra oficial. Me gusta la entrevista, porque no me tratan mal y transcriben lo que dije de una buena manera, aunque algunos se pegarán un susto, por ejemplo cuando digo que los extremos que debieran contenerse en un proyecto común van desde el Bombón Reyes Villa al Alcalde Paceño, Juan del Granado. Es exagerar un poco, pero por pensar tonterías nadie se ha muerto hasta ahora, democracia de por medio.

O sea que con el Colectivo Si_Bolivia ya somos noticia. Erika Brockmann, también del grupo, está preparando unos cortos de televisión que no van a quedar nada mal cuando se vean; estarán dirigidos por Amalia Decker y en el centro de la pantalla Jimena Costa estará explicando los temas que se traten con detalle. Es una muestra de lo que se puede hacer cuando se cordina el trabajo.

Por otra parte Carlos Cordero Carafa nos entusiasma cada día más con la Cátedra Democracia que pondrá en marcha la UMSA, en coordinación con la UGRM de Santa Cruz y su Observatorio Político que dirige Roger Tuero. La iniciativa salió del Colectivo Si_Bolivia, pero como todas las cosas buenas ahora tiene vida propia. Parece que en temas democráticos los Rectores de esas y otras universidades empiezan a dialogar y se suman otros.

Punteo todo esto para mostrar que si se quiere coordinar con voluntad y de manera sincera, siempre se puede hacer algo. El logro definitivo sería conseguir que coordinaran los políticos en la política. Yo digo que si lográramos que los que piensan igual, matices más o matices menos, –sean viejos o nuevos, muy conocidos o menos– se pongan de acuerdo en mínimas cosas y den a la población un mensaje de unidad, sería de un enorme frescor para la ciudadanía. Hay que trabajar en ello.

Autogol

Guardado por Julio Aliaga Lairana en su diario a las 8:23 pm del Miércoles, 4, 07, 07

 

Estos cruceños están majaretas, parecen bolivianos o debe ser que son, lo que los hace parejitos a nosotros. Igualito que la selección, ganando casi todo el partido y se dejan meter un gol.

Ya pasó en el mensaje de hace unos días, tan lleno de buenos argumentos y consignas, para colocar en medio un incomprensible llamado a las fuerzas armadas, para que cumplan su rol. Quedó como de que rol se trata, como si no lo cumplieran. Parecía un llamado a no se sabe muy bien qué. Todo intento golpista es un error, porque nos divide estando ya suficientemente divididos; la democracia es un principio irrenunciable.

Ahora es el estatuto. Moderno, bien pensado, claro al expresar sus intereses y sus aspiraciones, definitivo en su voluntad autonómica, que es el rumbo de la Bolivia del futuro que será autonómica o no será. Pero dejan caer lo de la migración interna, de a gratis, como el perfecto gafe que siempre hay que cometer, el gol que nos dejamos meter. En vez de abrir las puertas e invitar a todos los bolivianos a participar de esta propuesta de apertura al mundo y a la modernidad, sin perder raíces: Santa Cruz el crisol de la nación del mañana, debieran decir, y le ponen la barrera para que el centralismo indianista, atávico y cerrado en si mismo, se regocije repitiendo un ya lo ven, esos son, los que quieren dividir a la nación.

¿Es que dentro de lo cruceño se incuba una derecha racista que deja ver la punta del plumero con el que quieren desempolvar el país de los otros que no son ellos mismos? Hagamos un esfuerzo para diferenciar una visión regresiva y restauradora, de un cruceñismo con vocación de país, capaz de vanguardizar un proyecto para toda la nación. De eso se trata amigos orientales.

De tender un puente se trata, entre las visiones progresistas y democráticas de oriente y occidente. Existe una amplia base sociológica para articular un proyecto ciudadano abierto e integrador, está en nuestras ciudades, en las clases medias, en el mestizaje multicolor y variopinto, en la modernidad que permite la igualdad de todos, en la democracia y sus instituciones. Los vulgares nacionalismos, regionales, étnicos o culturales, poco tienen que decirnos del futuro y no podemos dejar que nos atrapen ahora entre sus tenazas.

PiensaBolivia

Guardado por Julio Aliaga Lairana en su diario a las 7:27 pm del Lunes, 2, 07, 07

 

En una muy buena iniciativa se ha creado una web que permite agregar, presentar y conocer diferentes blogs que opinan sobre Bolivia. El tema fundamental de todos los blogs es la política y lo político. Visitemos piensabolivia.

Seamos habitues. De esta manera tendremos en un solo vistazo el conjunto de opiniones de uno y más blogueros que vayan agregándose a esta página, lo que permitirá un permanente intercambio de diversas opiniones sobre lo que sucede en el país y lo que nos sucede a los que estamos dentro del país.

Felicidades a los autores Sebastián Molina y Willy Andrés Acosta, sigan trabajando así, que llegaremos lejos.