Julio Aliaga Lairana » 2007 » Diciembre

la résistance

Guardado por Julio Aliaga Lairana en su diario a las 11:18 pm del Sábado, 22, 12, 07

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La encuesta de MORI de diciembre de 2007 señala que la popularidad del Presidente Morales Ayma, ha descendido en todo el país, salvo en la ciudad de El Alto y en el departamento de Oruro, donde mantiene una preferencia superior al 70%. Si se obviara ese bastión su popularidad, Morales estaría bordeando el 30%, mientras un 70% estaría disgustado, fundamentalmente con la constitución chapuza del MAS. Un 70% de descontentos los unos al texto constitucional como dice la misma encuesta y los otros, con el gobierno, según acabo de discurrir, sin tomar en cuenta las opiniones paceñas.

Si establecemos una tendencia desde las dos últimas elecciones (donde el crecimiento de la votación en blanco supuso un descenso masista del 54% al 47% sobre el total de votos emitidos) y eliminamos la votación de cualquier departamento, incluida Santa Cruz de la Sierra, Evo Morales y el MAS seguirían ganando. Mientras que si abstraemos el voto paceño, Evo Morales perdería ahora mismo las elecciones. Eso quiere decir que el ostracismo del MAS y su parapeto entre las montañas, afinca su fortaleza en el departamento de La Paz. No es la primera vez, ya pasó con la UDP en los años 82-85, cuando el apoyo paceño no pudo sostener en solitario al gobierno, obligándolo a adelantar las elecciones, en búsqueda de una solución inédita hasta entonces. Y Santa Cruz no era ni la sombra de lo que es ahora, cuando su peso político y económico es muchísimo mayor.

Hay que resaltar y valorar por ello el trabajo valiente de un grupo de jóvenes estudiantes universitarios que se ha manifestado este último jueves 20 de diciembre, por tercera vez, reclamando libertad, unidad y democracia. Lo han hecho a pesar de haber sido agredidos las tres veces; en la plaza Murillo por la policía, en la plaza Abaróa por una horda lumpen de agresivos borrachos organizados por el MAS y esta última vez, por algo llamado un Comité Cívico Popular. Así ha comezado lo que más teme el gobierno: los focos de resistencia en La Paz. Reprimiendo actuó el gobierno en Cochabamba y perdió Cochabamba; así actuó también en Chuquisaca y perdió Chuquisaca. ¿2008 será el año paceño?

Significar que este año 2008 hay varios asuntos a resolver desde la oposición democrática (hay otra oposición no democrática tan despreciable como los sectores autoritarios del gobierno), el más importante de todos, es fracturar el apoyo mayoritario paceño al gobierno. Que es un apoyo coyuntural (ya lo vimos con la UDP y con CONDEPA que fueron casos menos existosos), basado en un endeble imaginario culturalista, que ha atraido a los sectores medios urbanos, llevándolos a apoyar una propuesta campesina, sobre el alienante discurso de pertenencia a una raiz étnica común, así esta opción atente contra sus demandas verdaderas, como ciudadanos, vecinos, trabajadores, comerciantes urbanos, etc.

El país mira en La Paz una cultura centralista, anti-autonómica y conservadora, que va en contra del desarrollo, la modernidad, el imperio de la ley, el gobierno de las instituciones, con capacidad de tratar a todos los ciudadanos por igual. La Paz pareciera estar en contra de lo bueno que construimos y de lo que nos faltó por hacer en 25 años de democracia pactada. El país mira en La Paz las lacras que corresponden al MAS y no a los paceños, a quienes han cubierto con el manto obscurantista del medioevo rural de los aymaras.

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Si los paceños no superan este estigma injusto, en nombre de los principios y valores más importantes de las democracias, abriendo una ventana de esperanza para mostrar el desarrollo de la resistencia democrática en el altiplano andino, los grupos radicales de la derecha cruceña, encabezarán inevitablemente un proceso de separación política frente a las instituciones opresivas que se diseñan hoy en la Plaza Murillo, en el centro de Chuquiago Marka.

Por el otro lado, si La Paz, la ciudad y el departamento, no reaccionan a lo que viene aconteciendo, serán coresponsables de la pervivencia de un liderazgo autocrático y del fortalecimiento de un núcleo político con mentalidad y vocación autoritarias, en el centro del poder nacional. Si los paceños no construyen una reacción ciudadana que muestre a La Paz urbana, moderna y cosmopolita (como se dicen ser, así suene pedante a esta altura de los acontecimientos), pocas razones tendrán para quejarce cuando el resto del país nos pase por encima.

La necesaria reacción de la ciudadanía paceña, su organización y su emergencia (que ya se vislumbra gracias a esos valientes grupos que comienzan a expresarse a pesar de los riesgos), será la garantía para trasladar al escenario nacional la necesidad de inclusión de las minorías indígenas (comunitarias y rurales) y sus demandas legítimas, que se han expresado –es preciso reconocerlo con hidalguía– como un logro histórico del MAS, que no se puede desconocer, y que fue una falencia inexcusable en los últimos cincuenta años de la historia boliviana.

Frente al racismo indígena que pretende imponerle al resto del país su hegemonía cultural, desde una irrepetible mayoría electoral; y frente al racismo blanco que se expresa en la vieja trilogía conservadora, que cada día se escucha más entre los líderes de la derecha, sobre todo la cruceña, con eso de “dios, patria y familia”; hay que construir un dique, que detenga el turbión, al mismo tiempo que un puente que comunique y exprese los centros regionales por encima de la tiranía de los extremos: la sociedad mestiza, urbana, culturalmente múltiple y abierta; la sociedad de los trabajadores, emprendedores e industriosos; la sociedad de ciudadanos eficientes, generadores de conocimiento y respetuosos del conocimiento y del trabajo; una sociedad solidaria y comprometida con los derechos de los más pobres y menos protegidos. Ese dique-puente no puede construirse sin La Paz, por su incidencia electoral, pero y sobre todo, porque en el altiplano paceño vive el núcleo indígena más significativo para el éxito de un proceso integrador.

Apostemos a que se puede hacer. A que existe una sólida base sociológica de ciudadanos, construida durante años de lucha contra las dictaduras militares y en 25 años de funcionamiento del sistema democrático. Esa ciudadanía es la que hoy le pone frenos a los excesos masistas en todo el territorio nacional, en todas las ciudades capitales y en aquellas otras intermedias.

Por eso las batallas más duras (no las batallas más grandes) entre la razón y la violencia, entre la civilidad y la barbarie, entre la paz y la guerra, entre la democracia y las dictaduras, entre la unidad y el desmembramiento de la patria, tendrán lugar en estos barrios y entre estas calles intrincadas, tan llenas de cuestas, de subidas y bajadas, como lo es el ser paceño y el vivir tan en las alturas.

 

Imagen del oleo “La resistencia se organiza”, tomado de http://pescador72.blogspot.com/2007/08/la-resistencia-se-organiza.html

 

CHAPUZAS

Guardado por Julio Aliaga Lairana en su diario a las 9:13 am del Martes, 11, 12, 07

Reconocer las habilidades del MAS, como el manejar técnicas para despistar al adversario y hacerlo creer que va a suceder algo con ribetes alarmantes y producir otro hecho, que a la luz de la alarma esparcida, aparece como de menor radicalidad y hasta aceptable.

Como la constitución chapuza, que iba a ser aprobada en Lauka Ñ, en medio del tráfico ilegal de cocaína que crece y crece en el Chapare, pero no. Mientras mirábamos escandalizados hacia el subtrópico, se preparaba Oruro, el cerco de los movimientos sociales, la convocatoria a destiempo, el obscuro cambio del reglamento interno, la publicación de textos constitucionales distintos según el lector, la aprobación de lotes de cien artículos a mano alzada que se llamó aprobación en detalle. El hecho jurídico es una chapuza innombrable, pero el hecho político está dado y, como todo aquello que se forja desde el poder se convierte en parte y arte de la realidad fáctica, hay que contar con ello. Ahora se nos propone llegar al final, un referéndum para validar el engendro.

Si uno mira televisión, nos verá a todos enfrascados en la discusión sobre el texto de la constitución chapuza. Sucede hasta con los más radicales opositores, ni que decir con los que apoyan las políticas oficiales, que afirman que los bolivianos hemos redactado juntos la constitución del MAS: la constitución de la división, del enfrentamiento y de la guerra. A nadie se le da por acordarse de hace una semana, en Sucre, en el cuartel militar de La Glorieta.

Si el gobierno de Morales ha demostrado con creces no tener escrúpulos y saltar por encima todo acuerdo, toda regla y todo compromiso, no tendrá por qué detenerse en organizar una clara victoria en el futuro referéndum o en todos los varios referéndums que a esta altura nos tiene preparados. Insisto, luego existo: el próximo bastión a tomar por asalto es la Corte Nacional Electoral, para hacer con ella, el padrón y sus registros, lo que puede hacer con cualquier institución: utilizarla para sus fines revolucionarios.

Para entender, una analogía: después de una violación de dos borrachos a una chica que estaba invitada de mala fe, se la acusa a ella de haber provocado los instintos de ambos machos por llevar una falda ligera; además, hay un embarazo y la ecografía muestra una malformación congénita en el feto, lo que pone en peligro la vida de la madre y el desarrollo futuro del maltrecho ser. Los violadores proponen que el infante se llame Juan, y todos los demás, los jueces, policías, curas, las organizaciones de defensa de los derechos de las mujeres, todos, nos enzarzamos en una discusión sobre el nombre que debe llevar el futuro engendro, olvidando a la madre, a la justicia que debe dictarse, a los reclamos de algunos que permanecen cuerdos; los violadores, acudiendo a sus derechos paternos imponen el nombre y los demás nos ponemos a libar con ellos, de buen vino y buena chica (para no dejar de ser pluriculturales) festejando la feliz llegada de la creatura.

Así estamos. Discutiendo artículo por artículo, relevando virtudes y denunciando defectos, de la chapuza que se aprobó (?) fuera de lo previsto en las normas, los consensos, las buenas formas y al margen de la ley, lo que viene a producir una creatura monstruosa que solo puede llevarnos a la guerra, si se intenta aplicarla. Y no por voluntad de uno, tomado individualmente, que puede adaptarse a semejante grosería, pensando que hasta peores cosas pueden pasar en el futuro.

No se necesita ser sociólogo o economista (que de ellos hay algunos en el gobierno) o haber estudiado en Salamanca (que de ellos no debe haber ninguno), para comprender que lo que se propone desde Los Andes en nombre de una etnia, es una opción imposible, por mucha chapuza y fraude que se practique, porque el centro neurálgico de la producción de riqueza y de conocimiento no está ya en las alturas, bordeando el cielo, sino en los brazos de los productores e industriales esparcidos en todo el territorio nacional, fundamentalmente en Santa Cruz y en Tarija (sin dejar de lado El Alto, que ya reaccionará como tal, en su momento).

 

Por lo tanto, si el MAS cometió con un cabildo el error de aislarse en La Paz para defender desde allí sus tesis restauradoras del poderío y la riqueza precolonial, y aisló a La Paz del resto del país en ese intento, ahora, con la aprobación grotesca de esta constitución chapuza, obliga al resto del país a reaccionar sin opciones (ya no queda donde y ya no hay con quienes, o no hay Tribunal Constitucional al que recurrir porque lo clausuró con malas artes el gobierno), lo que sucederá los próximos días y semanas.

La miopía del MAS, la incapacidad de los gobernantes para comprender el país que los cobija, va a adelantar la resolución del problema real, que es la reconfiguración territorial del poder y la autonomía legítima de las regiones (que es el asunto que debió consensuar la Constituyente, junto a la inclusión de los grupos étnicos históricamente marginados). En ese espacio se mueve y se resolverá ahora (no queda más tiempo) la crisis de Estado boliviana y la configuración de la nación futura.

¡¡¡MENTIRA!!!

Guardado por Julio Aliaga Lairana en su diario a las 4:46 pm del Jueves, 6, 12, 07

Estas dos cosas no pueden estar pasando al mismo tiempo. Desde ningún punto de vista se puede entender, justificar o explicar que La Asamblea Constituyente (o lo que queda de ella) traslade su última sesión a Lauka Ñ (lauka eñe, se lee, para los que no son de por acá), destinada a aprobar punto por punto la constitución del MAS, aceptada en grande la semana pasada entre bayonetas, protestas y muertos, sin siquiera haberla leido entre los constituyentes que la votaron. Al mismo tiempo, el mismísimo Presidente de la República desafía a la oposición con convocar un referéndum revocatorio de su mandato presidencial, junto a los Prefectos Departamentales, que debieran someterse al mismo desafío. Estas dos cosas no pueden suceder al mismo tiempo.

 

Lauka Ñ es el sitio donde se estrenó la película “Cocalero” sobre la vida y obra de Evo Morales Ayma; es también el sitio elegido por Morales para construir tres plantas industriales procesadoras de hoja de coca; pero lo más importante, es un sitio reputado gracias a CNN, como uno de los centros mundiales de producción de cocaína. En esa localidad ha sido convocada la Asamblea Constituyente para padecer su última sesión, por tiempo y materia, hasta la aprobación en detalle y por dos tercios de los asistentes, del nuevo texto constitucional, que a estas alturas tiene tanto valor como un pedazo de papel mojado, o peor, de papel higiénico así sea sin usar. No pasarán dos días y le llamaran la narcoasamblea, la narcocontitución, como ahora le llaman la constitución bañada en sangre, o la constitución de las bayonetas.

 

Nota de último momento: el gobierno desestimó hoy (07.12.07) que la próxima reunión de lo que queda de la Asamblea Constituyente se realice en la localidad de Lauka Ñ. Las reacciones contrarias, de estupor y rechazo a semejante iniciativa, han hecho recapacitar al oficialismo sobre la consecuencia de esta determinación. Ahora se piensa en Copacabana, en la frontera con el Perú, a orillas del lago Titicaca.

 

Por la otra parte, la propuesta de un referéndum revocatorio del mandato de los prefectos se propuso ya hace un año, con la diferencia de que en ese entonces la propuesta no involucraba al Presidente de la República. Un referéndum que se realizara para ratificar o no a todas las autoridades electas fue propuesto hace algunos meses por Pepe Lucho Paredes (Prefecto de La Paz), por lo que debe quedar claro que la iniciativa no es de Morales, que nunca creyó realmente en estas cosas, menos si tenían que aplicárselas a él, nada menos que a él.

 

Hace un año los estrategas gubernamentales embarcaron al país en una dinámica pre-electoral, anunciando referéndums, adelanto de elecciones y otras cosas parecidas más. Recuerdo la casi ridícula situación de los grupos de oposición que discutíamos sobre posibles candidatos, cuando de parte del gobierno se trataba solamente de un ensayo distractivo con buenos resultados. Ahora quieren lo mismo, no nos vayamos a dejar sorprender y caigamos en la misma trampa. Nadie del gobierno boliviano, en su sano juicio, puede convocar después del desastre chavista en Venezuela, a una consulta bajo el influjo de esa derrota gubernamental, porque saben que en Bolivia no pueden repetir más lo del 54% y con cuatro puntos menos el intento sería sumar una nueva derrota a las fuerzas populistas en el continente. Nos están mintiendo.

 

Lo que quiere el Presidente Morales es que nos pasemos los próximos diez días (solamente diez días, nada más que diez días) discutiendo su propuesta, aceptándola, criticándola, poniéndole condiciones. A los periodistas los quiere entrevistando a la gente en las calles y a los ministros en sus oficinas, a los diputados a las puertas del Parlamento Nacional, a los que hacen huelga de hambre por el IDH en sus piquetes, para que den a conocer la opinión de unos y otros sobre la decidida propuesta. Valiente iniciativa, desprendida actitud, le llamarán también. Esto no quiere decir que evitemos el debate o dejemos de lado el desafío, puesto sobre la mesa este asunto hay que trabajar en él, como si verdad existiera, porque, entre otras cosas, es un planteamiento muy fuerte que provocará una reacción en cadena y porque la participación contundente de todos los ciudadanos interesados podría hacerlo realidad, más allá de la voluntad de unos u otros.

 

Un referendum de estas características no será solución al problema. Pongamos que Morales logró un buen cálculo y gana el referendum, es seguro que los prefectos de la Media Luna lo lograrán también, mientras que el MAS perderá Chuquisaca y la oposición segúramente en La Paz. A saberse el resultado en Potosí y Cochabamba, pero se gane o se pierda en esas dos regiones, el panorama no habrá cambiado en nada y estaremos igual que hoy. ¿Para qué tanto lío, tanto voto, tanta plata?

 

Mientras tanto la Asamblea se reúne en el Chapare, bajo la protección de las federaciones de cocaleros y algúno que otro narcotraficante que descuidado se deja ver. Asisten solamente los masistas y un par de despistados (ojala que no mi amigo Samuel y sus muchachos) para hacer cuorum y, una vez sentados a sesionar, a aprobar la Constitución, se dijo, por tiempo y materia, sin dormir si fuera necesario (la coca ayuda mucho en eso), para que dos días antes del plazo fatal del 14 de diciembre, los desprendidos revolucionarios, le den al país el “regalo de navidad”, como le llaman, y tengamos el texto del cambio, del anticolonialismo, del movimiento popular e indígena, como bandera definitiva, para convocarnos a pelar por ella, así sea entregando la vida, que el nuevo comunitarismo y la igualdad social bien valen la pena.

 

Pasado ese momento, pasadas las navidades, con las disputas del presupuesto general de la nación en ciernes y las demandas de aumentos salariales, dejará de importar el referéndum revocatorio y empezará a importar el Referéndum Constituyente para aprobar la nueva constitución. Uno por otro, referéndum es referéndum, al fin y al cabo; para ese entonces lo importante no será ya la persona, sino el cambio iniciado con este genial gobierno, o se podrá inventar algo parecido que los vuelva a sacar del entuerto en el que estamos metidos.