Julio Aliaga Lairana » 2008 » Febrero

No se juega con las cosas de comer

Guardado por Julio Aliaga Lairana en su diario a las 8:48 am del Jueves, 28, 02, 08

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El crecimiento del precio de la leche está convirtiendo su distribución en un problema de salud pública, porque las madres y embarazadas más pobres, que como nunca (por ser universal) recogen directamente el subsidio materno-infantil en especie, sin necesidad de ser trabajadoras en alguna institución o empresa, están vendiendo la leche de su embarazo y la destinada a los niños recién nacidos, en la puerta de los mercados.

Ayer, la policía municipal en la ciudad de La Paz, ha descubierto no uno, sino varios depósitos, donde se almacenaban, uno encima de otro, los quintales de arroz que ahora distribuye y vende el gobierno, destinados a comercializarse detrás del almacén, al elevado costo que hoy tiene en el mercado, porque la diferencia entre el precio real y el del arroz subvencionado, hace rentable tomarse el trabajo y correr el riesgo de revenderlo clandestinamente y con todo cuidado. Imagino, digamos que en El Alto, a las tres de la mañana, el intercambio clandestino de un poco de arroz entre los vecinos, con el famoso sello en los envases: “Evo cumple”.

Recuerdo, yo muchacho, metido en mis estudios de sociología en Madrid, recibí el encargo de mis amigos (jovenzuelos como yo, o peores) que formaban parte del gobierno revolucionario de entonces (MNRI+MIR+PC+otritos=UDP), para coadyuvar a la donación de harina y trigo que hacía la Comunidad Europea (así se llamaba entonces) por los desastres naturales en Bolivia el año 1983. Me vine a Bolivia corriendo, a ayudar a incorporar en el mercado, de sopetón, el trigo barato y la harina casi gratis, para subvencionar a los pobres, a los que nada tenían y solícitos agradecían el buen trabajo de tantos compañeros desplazados para transportar y distribuir la harina que, a decir verdad, solo significaba el total del consumo correspondiente a dos días en el país, pero que nos servía también a nosotros y a nuestros jefes (sobre todo a nuestros jefes) para salir en las fotos y mostrar que lo estábamos haciendo bien.

En las primeras fotos quiero decir, porque eran las que exportaban la sonrisa de nuestro vicepresidente de entonces. Las de los siguientes días eran para huir, porque mostraban los depósitos clandestinos acumulando harina europea para la reventa, a precios inalcanzables para la gente pobre, porque el ocultamiento, la especulación y el agio habían hecho desaparecer la harina y el pan (junto a otros muchos otros productos) del mercado. Y nuestros abuelos, junto a nuestros padres, nos contaban y repetían que allá por los años 50 fue igual, que la gente tenía que salir en la madrugada a hacer cola y conseguir el cupo de comestibles que les hubiera correspondido, gracias a los cuperos del MNR revolucionario del 52, que, entre otras cosas, se hicieron ricos especulando con el hambre y las necesidades del pueblo.

Y ahora otra vez más. La remarque de una película que ya hemos visto y que no puede sino llevar al fracaso. Si ya sabemos. Lo hemos visto en Chile, cuando Salvador Allende, en el Perú de Alvarado, desde luego que en la bloqueada isla del Comandante Fidel, el sobreviviente. Si hemos visto la película, si sabemos exactamente como termina, pregunto desconcertado: ¿Por qué volver a repetir una y otra vez el mismo error y retroceder hasta alcanzar los peores resultados?

El proyecto UDP duró tres años. Para ese entonces los mineros estaban en las ciudades bloqueando las esquinas de las calles y explotando dinamitas, mientras los conductores de coches perdían cada día más la poca paciencia que quedaba; hasta empezaba a ser común que se le perdiera el miedo a los grupos de exaltados, azuzadas por la COB de entonces, y que la gente se agarrara a puñetes y palos en las esquinas. Tres años duró el experimento y en una reunión de emergencia, al filo mismo de la caida, se decidió acortar el mandato del Presidente Siles Zuazo y adelantar elecciones para que ganara la más dura derecha liberal, con la promesa de poner en orden la economía, a la cabeza del octogenario (77 años tenía) líder D. Victor Paz Estenssoro.

Y nosotros, que nos ufanábamos de la necesidad de renovación generacional y de ser las caras nuevas, tuvimos que aceptar callado y humildes el retorno de los viejos dirigentes, que volvieron a ser ministros y diputados y embajadores y gerentes de las empresas estatales y no se cuantas cosas más volvieron a ser, los mismo de siempre –decíamos–, mientras frenaban la inflación, reponían los mercados, junto al libre-mercado, y reprimían a rajatabla las protestas de los hambrientos, por el cierre de las minas, la relocalización de los trabajadores, el congelamiento de los salarios. Pero todos, desde los más ricos a los más pobres, volvimos a comer; los unos sus banquetes y los otros sus mendrugos, pero volvimos a comer.

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Si las cosas siguen así y si no nos hemos matado entre nosotros antes (que no creo, porque el MAS ha perdido la capacidad de dividir la sociedad y de enfrentar en la guerra sus retazos), imagino la muchedumbre de El Alto, bajando otra vez las laderas de La Paz (y a la Media Luna celebrando la victoria) pero no contra el neoliberalismo oligárquico, sino dispuestas a colgar a los ejecutivos del gobierno en los faroles de la plaza Murillo, como ya sucedió en 1946 con Villarroel, muerto en manos de las muchedumbres excitadas por la furia y luego reivindicado, como el mártir y héroe de la Revolución Nacional. Su nombre ha sido recordado y ensalzado por otras generaciones, junto a los de Tupaj Katari o del Che Guevara; si no es la primera vez.

AUMENTITO

Guardado por Julio Aliaga Lairana en su diario a las 8:17 am del Domingo, 24, 02, 08

Sobre lo escrito en el anterior post se discutía ayer en radio Panamericana de La Paz, con un diputado de apellido Silva. Repetía (seguramente con sinceridad) la lección memorizada que escuchada al pasar ha de sonar bien, más no para un oído atento. ¡Discutamos sobre resultados! – demandaba–, el resultado es el texto constitucional que ha evacuado la Asamblea, eso es lo que cuenta, lo que hay que discutir; nosotros hemos hecho una propuesta, pero encontramos una oposición que nos responde con pequeños problemas de procedimiento: que el cuartel en Sucre, que la maniobra en Oruro, que los muertos (sic), cuando de lo que hay que discutir es el fondo del problema, que si el latifundio, que si los recursos naturales, que si las autonomías indígenas…

El mismo diputado en el mismo programa de radio (para no creer), al referirse a los estatutos autonómicos, especialmente al cruceño, salía por peteneras, igualito que la oposición que él criticaba un ratito antes, sosteniendo que esos estatutos eran ilegales por errores imperdonables en su elaboración. Argumentaba el diputado y con razón, que quienes habían redactado, propuesto, discutido y aprobado los estatutos autonómicos, no tenían la legitimidad para hacerlo, aunque hubieran sido electos por voto popular para atender otros asuntos y cumplir otras funciones. Y es verdad, los tales estatutos también son ilegales y bajo ese supuesto, el gobierno niega la posibilidad de discutirlos, porque sería reconocerlos.

Esito nomás sería, para decirlo en boliviano: Ilegal contra ilegal. Mal procedimiento contra mal procedimiento. Desconocimiento y falta de argumentos, contra otra cosa igual. Mentira tras mentira, descontento que engendra descontento. Si lo que hay que hacer –decía el diputado– es achicar la brecha entre ricos y pobres en este nuestro país y los oligarcas no nos dejan, nos ponen trabas, en el camino nos ponen piedras. Como si en dos años que llevan de gobierno hubieran hecho algo en beneficio de los pobres, salvo hablar, sin tomar en cuenta la inflación que a quienes más golpea es a los que tienen menos. O como si los que bloquean las carreteras fueran oligarcas. O alguno de los más de treinta muertos que este gobierno carga en su reciente mochila no fuera un boliviano de los de a pie, un campesino, un trabajador, algún estudiante, otro minero…

RECORDATORIO

Guardado por Julio Aliaga Lairana en su diario a las 8:57 am del Viernes, 22, 02, 08

Una vez, otra vez y otra vez más. Escribo indignado.

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La primera fue la suprapartidaria. Un intento de juntar fuera del marco constituyente a jefes y jefecillos de partidos y partidillos (sin presencia de la principal agrupación opositora), para discutir un acuerdo que viabilizara un texto constitucional concertado. Esa suprapartidaria, reunida en La Paz, bajo la presidencia de Su Excelencia el Vicepresidente de la República, llegó a acordar una propuesta, rechazada por los chuquisaqueños y que no fue conocida ni tomada en cuenta, cuando los militantes del MAS en la Asamblea Constituyente decidieron presentar y aprobar unilateralmente y por si solos, un texto redactado también fuera del ámbito constituyente, en el seno del MAS y disque apoyado por los movimientos sociales, que no sé muy bien cual es el rol que cumplen en este juego, sino ser utilizados de manera poco democrática para rellenar las decisiones gubernamentales con multitudes (?) coloridas y exaltadas.

La segunda fue la aprobación ilegal de ese texto, redactado fuera del marco de la Asamblea Constituyente (ni siquiera se tomaron en cuenta las propuestas de 21 comisiones organizadas con ese fin), cuyos delegados no lo conocían hasta entonces y que fue votado a mano alzada, sin presencia de la oposición, dentro de un cuartel militar en el municipio de Yotala, bajo la protección de soldados y policías, contra la protesta y la indignación populares, lo que tuvo un saldo de tres muertos y más de cien heridos. La constitución se tiñó ese díade sangre .

La tercera fue en Oruro, el único departamento que queda como absolutamente fiel al MAS y al dirigente orureño, Evo Morales Ayma. Otra vez fuera del ámbito constituyente, rodeados de una multitud que solo dejó pasar a los asambleístas del MAS (no pudo entrar ni la prensa, sólo el canal gubernamental que transmitió el cónclave, acordémonos), se convocó a esa plenaria de la Asamblea el mismo día de la reunión, para que no pudieramos manifestar contrariedad, oposición y enojo. Allí se produjeron modificaciones a lo aprobado en el cuartel de La Glorieta. Es decir el texto que evacuó Oruro era otro y distinto, al que se aprobó junto a los muertos en Chuquisaca.

La cuarta fue la de una comisión de redacción y compatibilización del texto final, que puso y quitó a su gusto, fuera del marco constituyente y del debate y la participación de los miembros de la Magna Asamblea; se modificó según las necesidades del momento y siguiendo las instrucciones de Palacio en La Paz.

La quinta fue el intento palaciego de modificar el texto, en lo que se simuló como un acuerdo con las regiones. Ya sabemos, fue un recurso teatral entre los prefectos y Su Excelencia, el Presidente de la República, Jefe Nacional del MAS y líder indiscutible de todas las federaciones y confederaciones de productores de coca en el Chapare (no lo escribo de mala fe, lo hago para que quede claro-clarísimo, y podamos entender de a poco lo que nos está sucediendo). El esfuerzo fracasó, pero mostró a todas luces que existe la voluntad de volver a cambiar el texto constitucional fuera del ámbito constituyente y bajo el imperio de la sola voluntad del MAS.

Como todo dios protesta, ahora viene la sexta. Como lo incoherente-contradictorio del texto entre masista y franklinsteniano no le convence a nadie, que sean ahora los diputados y los senadores, esta vez en el Parlamento Nacional, quienes intenten rearmar, recortar y pegar, las modificaciones pertinentes y le vuelvan a meter mano a los aprobado con los muertos de por medio en el cuartel de La Glorieta; lo modificado a media noche en Oruro; lo corregido en comisión según se ordenaba desde el Palacio de Gobierno. Un guiñapo no lo acepta casi nadie (quienes lo aceptan, concentrados en las tierras altas, ni siquiera lo han leído y responden a una consigna diseñada vaya uno a saber donde, si en Sinaota, en Orinoca o en Caracas). Es esa cosa muerta y remendada que le llaman propuesta de constitución.

¡Es que ni el MAS la reconoce y la valída! Cada dos por tres quiere cambiarla. ¿Eso es lo que los bolivianos vamos aceptar como propuesta, vamos a digerir y luego votar en un referéndum para que sea la ley de nuestras leyes? ¡Ni drogados con toda la cocaína del Chapare! Ese texto es impresentable, inaceptable, inconocible e inaprobable. Es un insulto al pueblo y a la ciudadanía.

De seguir así, mañana, Evo podrá decir: “de que se quejan bolivianos, a mi me entregaron un país y yo les devuelvo dos países; es como multiplicar los peces y los panes…”.

La historia nos recordará en la resistencia.

LASTRE

Guardado por Julio Aliaga Lairana en su diario a las 10:18 am del Martes, 19, 02, 08

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Ahora que la COB llama a una huelga para que el gobierno aumente los salarios un 10% (que compense la inflación del pasado año, no la prevista para este, que puede ser mayor) pasa a ser un lastre para el cambio y la revolución, en boca de García Linera, Vicepresidente; el mismo que proclamaba que la Central Obrera era la vanguardia organizada de la case obrera. Qué falta de respeto –digo yo–, qué falta de valores u olvido sediento de poder. Lo sindical resulta un tema instrumental para el señorito: Mientras quiero llegar, codo a codo en la lucha callejera, y ahora, apoltronado en la testera, resulta que los amigos son un lastre con el que hay que terminar.

Como estoy en el gobierno, digo dije donde antes dije diego, que hasta se puede entender de las promesas electorales, pero que es una actitud miserable cuando se trata de traicionar las ideas y los principios que al político le otorgan cuerpo y sentido en la política. Pobres las sociedades que tenemos que cargar con ello, como la nuestra… más pobre que ninguna.

Recuerdo a Gonzalo Sánchez de Lozada, antes de ser Presidente, cuando Senador de la República, hincado en medio del hemiciclo del Senado, implorando al entonces Presidente, D. Hernán Siles Zuazo, que aumentara los sueldos porque a los bolivianos no nos alcanzaba el dinero, ni para comer siquiera. Un par de años después, como Ministro de Planeamiento (?) y cabeza del gabinete económico en el Gobierno de D. Victor Paz Estenssoro, los salarios congelados, solicitando austeridad, paciencia y sacrificio, así no hubiera que vestir ni que comer, porque había que salvar a la nación de la hiperinflación de entonces, con radicales medidas monetarias que nos pusieron al borde de la inanición general. Y a quien se opusiera, palo con él.   Igual Linera. Sostiene sin sonrojarse que la vanguardia sindical no es más que un lastre con el que tiene que cargar la revolución que él lideriza, mientras Evo la encabeza, porque sus dirigentes han equivocado el camino, convirtiéndose en conservadores, por el simple hecho de hacer lo único que la COB hace desde chiquicientos años atrás: solicitar un aumento de salarios; por cumplir con su función y su trabajo.

Una de las reformas institucionales, pero también culturales, que necesitamos es la de los sindicatos. La Central Obrera Boliviana y muchas de las centrales departamentales y subcentrales, sirven para poco. No les sirven a los trabajadores, que cuando tienen un problema laboral no recurren a su sindicato, sino al Ministerio de Trabajo (o alguna de sus delegaciones), que juega el rol de defensor de los derechos laborales ante los abusos patronales. Tampoco ningún trabajador puede reivindicar el haber disfrutado otros servicios, porque los sindicatos bolivianos no han producido ni una bolsa de empleos, ni un sistema de créditos para sus afiliados, o un plan laboral de vivienda, ni una universidad obrera para los hijos de los trabajadores, ni una agencia de viajes especializada en turismo sindical. Eso sí, la afiliación es obligatoria, aunque nadie cotiza un centavo a su sindicato.

Cuidado ahora. Cuidado con que los de toda la vida decidan apoyar a la COB que antes combatían y que siempre despreciaron, porque nos es útil, ahora sirve por un rato, esa actitud es la que forma parte de nuestra catástrofe repetida impenitentemente. No me cabe duda que ellos estén pensando en financiar esta movida, esta huelga, esta manifestación, contando con la vieja debilidad sindical de gente que se corrompe con cuatro pesos, porque no sabe bien para qué está, ni como llegó a presidir ese pedazo del sindicato, cuando en realidad era un comerciante informal y algo contrabandista que pasaba por allí.

Dos cosas han quedado como actividad sindical de tradición: un arrogarse ser la vanguardia revolucionaria y querer jugar un rol en la toma del poder político desde los sindicatos, cuando llegue la revolución verdadera, que se quedó en una tradición contestataria contra las decisiones gubernamentales, que sirve para horadar permanentemente la legitimidad de las débiles instituciones estatales y hacernos creer a los pre-ciudadanos bolivianos que el camino es corporativo y, una vez al año, por estos meses de febrero o marzo, salir a las calles y bloquear los caminos pidiendo un justo aumento de salarios.

Anotemos: una de las cosas que debe cambiar son los sindicatos. No debemos generar o apoyar ninguna propuesta que no tome en cuenta y diga con claridad qué vamos a hacer los bolivianos con las federaciones y las confederaciones de toda laya que andan y pululan el país, sentando tradición, hábitos, valores, creando y recreando cultura política. Quien quiera hacerle una propuesta alternativa al país tiene que proponerlo, la voz en alto, para no estar instrumentalizando a los trabajadores y pidiendo ahora sus apoyos, para mañana dejarlos de lado y decir, como Linera, que son un lastre y un problema.

una de agentes secretos

Guardado por Julio Aliaga Lairana en su diario a las 10:23 am del Viernes, 15, 02, 08

 

Parafraseando (otra vez) a Benedetti: yo espío / tu espías / el (ella) espía / nosotros espiamos / vosotros espiáis / y como nos revienta las pelotas que ellos también espíen, para mostrar la capacidad que algunos tienen para darle vuelta a las cosas: Si hay algo que reconocer de nuestro gobierno es que mantiene ocultos en algún rincón  a un grupo de especialistas en responder con propaganda cada uno de los estropicios que comete el MAS en su andar, como un elefante en medio de la fina cristalería que nos dejó la abuela.

El tema de fondo es: ¿por qué un servicio especial de la policía nacional seguía los pasos e informaba en detalle sobre los dirigentes de la oposición? Quedaron al descubierto fotografías, filmaciones e informes sobre varios ciudadanos que tienen una característica común: son disidentes con el régimen, piensan de forma diferente. Ese es el espionaje en Bolivia, que el gobierno está cometiendo un delito al entrometer sus tercas narices donde no debe y donde no le importa.

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La gracejo consiste en que mientras el ministro Rada está que tartamudea, porque no puede acertar una frase que justifique semejante escándalo, aparece de la nada un estudiante gringo que relata como un funcionario de tercera de su embajada, le insinuó que mientras permanecía en Bolivia, pudiera prestar especial atención a lo que hacen y dicen cubanos y venezolanos en esta tierra, donde de haberlos, los hay de todo oficio y condición. La verdad que nadie sabe a que vinieron, aunque corre un viento popular que susurra que allí está instalada la verdadera intromisión y el espionaje en serio. Esto, sin negar que los norteamericanos llevan entrometiéndose en lo que nos les importa desde hace décadas, aquí y en todas partes del planeta tierra.

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Fueron cientos de webs y blogs que propagaron por el mundo que la embajada norteamericana averigua sobre las actividades de esos otros extranjeros en el país andino que gobierna Evo; hasta en Ucrania debe haberse publicado la noticia del espionaje yankee en ese pobrecito país de indiecitos, como si en un sótano de palacio ocultaran una bomba especial, destinada a que el terrorismo islámico (que se dice que tiene apoyo del gobierno iraní del que ahora somos tan buenos amigos) la haga explotar una noche de estas en el metro nuevayorkino.

El sistema diplomático boliviano, vaya donde vaya y se encuentre donde se encuentre, tiene la misión de saber e informar lo que hacen en esa parte del mundo los chilenos, para que no vayan a sorprendernos con cualquier declaratoria o convenio que perjudique esa causa esencial de Bolivia: nuestra reivindicación marítima. En la Cancillería en La Paz, hay toneladas de papeles, viejos y nuevos, que cuentan  chismes, sobre lo que dicen y hacen los chilenos en otras partes del mundo y no es para menos, la causa boliviana bien merece atención y mejor si es profesional y somera. A nadie se le va a ocurrir por eso decir que el servicio diplomático boliviano mantiene una red de espionaje en el extranjero y declarar persona no grata a nuestros embajadores.

Imagínense a los cubanos, informando sobre el que hacer de los norteamericanos, pongamos que en Costa Rica. O a los israelitas informando de las actividades de las organizaciones palestinas en España. Están cumpliendo su trabajo. A nadie se le ocurrirá decir que se trata de una red de espionaje, a menos que rompiendo las leyes del país que los acoge, se dediquen a poner cámaras filmadoras en los moteles para ver como y con quien lo viene haciendo, digamos que otro embajador o responsable de la cooperación o por ahí cae un dirigente de la oposición, como se dice que ahora hacen en muchos lupanares bolivianos, esos extranjeros invitados, que yo no sé, porque no visito –hoy por hoy– lugares semejantes.

el desafío paceño

Guardado por Julio Aliaga Lairana en su diario a las 3:57 pm del Martes, 12, 02, 08

Si uno observa el padrón electoral y su evolución prevista para las próximas elecciones o referéndums verá que solamente el departamento de La Paz significa el 32% del total de electores posibles, frente al 31% que suman los departamentos de la Media Luna, es decir Beni, Santa Cruz, Pando y Tarija. El resto está distribuido entre Chuquisaca, Cochabamba, Oruro y Potosí.

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La fortaleza ganadora del MAS radica en su presencia incontestable en el departamento de La Paz, donde una sola provincia –la provincia Murillo– concentra el 24% del total del padrón electoral, es decir, el resto del departamento significa solamente un 8% del total.

Si pàrtimos de la hipótesis de que el 31% de la Media Luna se anula con el 32% del departamento de La Paz, y que los departamentos restantes mantienen ya un equilibrio sostenido en la distribución de los votos, podremos imaginar la razón del empate permanente que se avecina en los próximos eventos electorales.

Ese equilibrio solo puede ser superado si el MAS logra romper la tendencia en la Media Luna o si la oposición logra quebrar el predominio masista en el departamento de La Paz, o más claro aún, en la ciudad de La Paz. Lo que suceda en el país depende de la capacidad de volcar parte del electorado en las ciudades de El Alto y La Paz; así de claro, aunque nada sencillo de hacerse.

El futuro está entonces en manos de los líderes paceños, de lo que puedan o no hacer los próximos meses. ¿Quiénes? En realidad y por el momento, mientras surjan otras opciones que pugnen por reemplazarlos, estamos hablando de cuatro personalidades con las que hay que trabajar ahora: Victor Hugo Cárdenas, Samuel Doria Medina, Carlos Mesa y José Luis Paredes. Del altruismo y la capacidad de comprensión de la responsabilidad que tienen en sus manos, depende el futuro imediato de todo el país.

Por eso el gobierno requiere tener en sus manos la Corte Electoral, el sistema de identificación nacional, el control del Registro Civil, el manejo del Padrón Electoral; por eso requiere también el voto de los bolivianos en Buenos Aires y solo en Buenos Aires, porque el voto en Estados Unidos o España podría deparar sorpresas. Y por eso es necesario mantener una alerta permanente por la transparencia y la neutralidad de esas instituciones.

deber cumplido

Guardado por Julio Aliaga Lairana en su diario a las 10:20 am del Miércoles, 6, 02, 08

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De las declaraciones en carnaval, me quedo con una, del Jefe de Estado –cuando no– que valió la pena y que antecede al “chenko” que se nos viene, como parte del cumplimiento de una sentencia anticipada, en la que todos coincidimos y que reza que ha llegado el momento de entrarle a los problemas, porque ya no hay margen para seguir esquivando nuestras responsabilidades.

El Presidente ha dicho que ha cumplido su misión, que está hecho lo que tenía que hacer. Luego ha adornado la frase con que lo pueden tumbar ahora (hasta físicamente, ha comentado) que está con la conciencia tranquila: misión cumplida, o algo así.

No es verdad. He sostenido desde siempre (se puede leer en este blog) que la misión de Evo Morales en este mundo era y es solucionar el advenimiento de los marginados y excluidos del reino de los dioses, del poder, de la economía y de la cultura. Entendiendo que dicho desafío es una tarea muy difícil o casi tanto como la que le tocó a la anterior generación política, que fue construir e intentar consolidar la democracia en Bolivia.

Para decirlo de manera que todos puedan comprender, el desafío de la pasada generación política, la del MIR, fue recuperar la democracia, bajo el supuesto de que sin democracia no hay desarrollo posible. El desafío de esta generación política, la del MAS, es incorporar a los excluidos en el mapa institucional boliviano, bajo el supuesto de que no hay nación ni desarrollo con una tercera parte de la población fuera del sistema. Esta simplificación anticipa que el desafío posterior será la reforma intelectual, porque con semejante grado de corrupción, incumplimiento de deberes, desacato a las normas y baja institucionalización, es imposible encarar las tareas de hoy, integrados e incluidos en los grandes mercados y procesos globales del desarrollo. Un día de estos podría suceder.

Lo que le toca a Morales Ayma está aún por hacerse, porque incorporar a los excluidos no es repartir un par de ministerios para que otros hagan las mismas fechorías que los anteriores, o para que cambien la bandera por otra a cuadritos –que también–, sino para enraizarlos en el uso del poder en democracia, en los mecanismos que hacen a la construcción de un solo y diverso mercado, para formalizar su presencia ciudadana frente a las instituciones y volverlos parte de la construcción nacional (pagar todos impuestos, por ejemplo, que el voto universal se conquistó hace tiempo), para integrar a las burguesías criolla y a la chola en una sola élite que trabaje y produzca en beneficio de la sociedad y etc, etc, etc.

Es decir, Evo Morales Ayma, no ha hecho sino el principio de lo que debe hacer y nadie lo va a tumbar, ni eliminar, hasta que cumplan (él y sus seguidores) lo que deben cumplir. Estoy diciendo que el MAS tiene mucho por recorrer en el país, así se convierta en una fuerza política de un tercio del electorado, como debe ser, para poner las cosas en su sitio.

Máscaras

Guardado por Julio Aliaga Lairana en su diario a las 9:56 am del Viernes, 1, 02, 08

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¡Vamos a bailar y alegrar la vida, que ha llegado el carnaval! ¡Que vivan los dioses del vino, la lujuria y la alegría! Así duren tres días, así reinen solo un par de noches, antes de volver a la rutina.

Las cartas están echadas para después del carnaval. Basta ver el catastrófico final del dialogo entre el gobierno y las prefecturas, donde ambas partes se cubrirán con las máscaras del yo no fui y el discurso del culpable siempre será el otro.

Pero esta vez ya no hay terreno para seguir jugando a el buenito soy yo, porque pasado el carnaval es haciendo y no diciendo. Por ejemplo, el Prefecto Costas ha convocado al referéndum autonómico en Santa Cruz para el 4 de mayo y eso es haciendo, con o sin la corte departamental electoral, con o sin el beneplácito del Parlamento Nacional, con o sin el permiso del gobierno. Haciendo quiere decir garantizando las urnas, los recintos, los jurados electorales, el recuento transparente de los votos y asegurando la presencia de los votantes. Vaya lío. Para eso no cuentan las máscaras, los discursos, ni los vinos.

Igual el gobierno central, que ha decidido, sin importarle el resultado de la negociación con los prefectos, que desde el 1º de febrero se paga el Bonosol gonista, con nombre masista de Bono no sé que cosa, recurriendo a los recursos del IDH, lo que es haciendo y no diciendo, y que pondrá a las prefecturas en la necesidad de un franco desacato y que las obligará a encabezar medidas de hecho. Y a todos nos obligará a tomar partido, porque ya no se puede seguir ni blanco como que tirando a negro, o negro como que queriendo blanco.

O el referéndum contituyente famoso, que debe ser convocado para ya nomás. Eso también es haciendo. El gobierno tiene que lograr instalar las urnas en las escuelas de los departamentos rebeldes del cuarto creciente –conocidos también como La Media Luna–; a ver cómo se hace, porque si se realiza el mentado referéndum (cosa que yo pongo en duda) seguro que terminarán instaladas en algunos cuarteles y al cuidado de los militares, para seguir la tradición constitucional inaugurada en La Glorieta. Sabotajes, quemas de urnas veo venir en el horizonte de los referéndums anunciados para este año.

 

Salvo el Referendum Revocatorio, que sí puede hacerse y en el que parece haber pleno acuerdo entre todas las partes y que, vista la situación, podría ser el Referendeum Posible, aunque de por medio está la capacidad de mantener o no la transparencia electoral, evitar las tentaciones gubernamentales de manipular los votos, el uso del dinero en la campaña electoral, por unos y otros, las pocas garantías del voto en el exterior; en fin, los temas que hace a una Corte Electoral que en un par de meses más estará fuera del control de la ciudadanía.

Y los que estamos en el medio, que no somos del populismo étnico tan parecido al fascismo, que pregona el gobierno; ni somos parte de la derecha conservadora y racista, atrincherada en el comiteismo regional, también tenemos que dejar de estar solo diciendo, queja que te quejas, para no terminar –ni chicha ni limonada– abatidos entre dos fuegos y acusados de no hacer nada.

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Terminado el carnaval, la risa, las comparsas y también las mascaradas, que ya vienen durando meses, nos tocará a cada quien el quitarnos la careta.