Archive for Junio, 2008

¡Y eso sería todo!

Domingo, Junio 22nd, 2008

Fue atrapado por la policía un oficial del ejército boliviano, asignado a la seguridad presidencial, huyendo después de hacer detonar una bomba contra un canal de televisión en la ciudad de Yacuiba, en el jeep que conducía se encontraron armas y explosivos, a más de información sobre personas a quienes amedrentar, lo que devela lo que todos temíamos: tras el gobierno de Evo Morales Ayma hay una organización que no parece ser el MAS, sino algo mucho más turbio, que considera que la revolución  debe ser fruto de una victoria e imposición militares sobre la sociedad nacional y sus instituciones.

Por lo tanto son dos los problemas de fondo que hacen a esta situación patética de crisis estatal y de gobierno: la obcecación del MAS y del Presidente por imponer a sangre y fuego el texto de un proyecto constitucional redactado y aprobado solo por ellos en Oruro, y la existencia de un núcleo alrededor del Presidente, de personas no democráticas, dispuestas a apoderarse de “todo el poder”, sin importarles los medios a los que deban recurrir para lograrlo.

Luego de la encarcelación del oficial de ejercito, funcionario de la Casa Militar de S.E., y habiendo declarado y revelado su participación en el atentado, se han apresado otras personas trasladadas a Tarija bajo su coordinación; también con armas, explosivos y materiales especiales para atentados u otras actividades de esa índole. Las investigaciones se han iniciado, pero hasta donde se puede ver, esto es el dasacierto más grave de todos los que hasta el momento ha cometido el gobierno.

Cerremos el círculo: la factura de alquiler del coche ponebombas a nombre de la embajada de Venezuela.

¡No hay más que decir! ¡No hay nada más que hablar! Lo que debe hacer la ciudadanía y quienes dirigen o lideran lo que queda de las instituciones democráticas, es protegerse contra esta situación inmoral de abuso y fuerza, ejercitada desde el Estado, para que mañana no sean víctimas inocentes del poder en manos de esta caterva de inaprensivos e irresponsables.

Tres preguntas necesarias, a manera de hipótesis para el terror:

¿Sabe el Presidente que con los recursos y utilizando a los funcionarios de la Presidencia, bajo su mando directo, se está apoyando la actividad de grupos, con capacidad material y moral para atentar contra la vida, la libertad, las personas y las instituciones, en el país cuyo gobierno preside? ¿O se habrá enterado hoy del asunto al leer la prensa o ver la televisión?

¿Conoce la Cancillería Venezolana que su Embajada en La Paz se dedica a alquilar coches para que la seguridad del Presidente boliviano se traslade de un sitio al otro, colocando un explosivo en el camino, a ver si ayuda al clima de inseguridad que ya vivimos todos en este nuestro país que el Presidente Chavez ha amenazado con convertir en un otro Vietnam? ¿Conocia la Cancillería boliviana de estos recursos de la cooperación y las diplomacia del hermano país de Venezuela?

¿Hasta donde es este un hecho aislado, o forma parte ya de una red capaz de matar a sus próximos y lejanos prójimos, cuyos santuarios internacionales están políticamente cada vez más cerca de quienes gobiernan hoy la República de Bolivia?

Garabatos

Viernes, Junio 20th, 2008

El Presidente de Bolivia no pudo aterrizar en la Capital, porque los habitantes de la ciudad de Sucre rodearon el aeropuerto y el estadio para evitar su presencia. El Presidente de la República no pudo llegar a Pailas ni a Pailón en Santa Cruz de la Sierra, mientras simpatizantes de uno y otro lado se golpeaban a palos. Evo Morales tuvo que recibir al Presidente del Paraguay en un cuartel militar en San Andita, porque le fue imposible hacerlo en la ciudad de Villamontes, como estaba programado. El Presidente de la República suspendió su viaje a Tarija porque los tarijeños le prohibieron la entrada, por segunda vez.

Por razones de formación personal, de historia de vida y de experiencia política y sindical, el Presidente Morales no es una persona con valores ni hábitos democráticos; comprende el mundo y el poder de una manera distinta. Fruto de ello (gobernar de manera autoritaria, central y verticalmente, sobre un sistema de instituciones democráticas) es lo que se ha hecho: un garabato. ¿Cómo, en medio de un traumático proceso de descentralización autonómica, se propone un modelo económico de crecimiento y desarrollo donde el único actor es el Estado Central? ¿Y la propuesta de Constitución nacida al amparo del refugio de los cuarteles y teñida de sangre, sin la participación de medio país? Son ejemplos de garabatos.

Nadie sabe cómo se sentirá el Presidente (se comenta que ya es difícil trabajar cerca suyo y que los síntomas paranoicos son casi inocultables) ante gestos de rechazo tan agraviantes, en tantas partes del país. Es paradógico que un gobierno popular, favorable a los pobres, comprometido con los indígenas, no pueda conducir un acto, realizar una reunión, encabezar un desfile, sin correr el riesgo de las silbatinas, los insultos y las agresiones de la gente del lugar.

Otras veces he visto como los dirigentes políticos se exculpan de las expresiones de rechazo, acusando a sus adversarios de organizarlas. Pero es imposible tapar el sol con un dedo, porque la luz rebalsa, como rebalsa el pueblo y la ciudadanía sobre los costados del tapón etnonacionalista que se pretende forzar. Alguito malo deben estar haciendo para haber agotado la legitimidad que les otorgamos en las urnas para gobernar, va a ser hace tres años.

Como decía Felipe Gonzales Márquez en La Paz, durante su última visita a Bolivia, la legitimidad de un gobierno tiene dos fuentes: una de ellas es fruto de la victoria electoral, la segunda es la gestión de gobierno. Algo debe de andar mal con la segunda, para que el Presidente tenga que vivir encerrado en Palacio y no poder caminar tranquilo ni por las calles de La Paz.

Debiéramos sosegarnos, dejar que termine su mandato, como dice la ley y el sentido común; otorgarle el tiempo para que rectificar lo mal andado. Pero no. Él mismo se empeña en referéndums como el revocatorio, cuando no tenemos la capacidad institucional ni la madurés política para administrar la democracia directa y sus instrumentos. Somos un país en el que los maestros piden no adelantar las vacaciones para poder hacer su huelga, o donde los mineros se quejan de no poder bloquear los caminos como resolvieron en la asamblea, porque otro sector se adelantó y ya los están bloqueando.

¿Alguien cree que si Evo pierde en un solo departamento de los autonómicos, así gane en la nación, los ciudadanos de ese departamento van a acatar el resultado, en las actuales circunstancias? ¿Si pierde en seis departamentos y gana solo en tres?

¿Alguien cree que en las actuales circunstancias, que si Evo pierde en el resultado nacional con un porcentaje relativo menor al 46% (lo que es probable, dado el descontento creciente en las ciudades), porque el voto ciudadano por el NO sea menor al número absoluto exigido por esta desquiciada convocatoria, abandonará el poder y se irá —como él dice— a cultivar coca en el Chapare? ¿O será el momento de reiterar, como ahora él y sus ministros cada día, que solo muerto habrán de sacarlo de Palacio?

¿A quien se le ocurrió esa tontería de sacarlo de Palacio, victimizándolo, para que luego digan que la oligarquía blanca no lo dejó gobernar en este país de minorías racistas, cuando todos somos tan o más indios que Su Excelencia? De haber racismo, lo hay, pero bien distribuido entre todos, incluido el Primer Mandatario.

¿No dirán los perdidosos que con la actual Corte Electoral no hay referéndum que valga? ¿No se repite agritos que son demasiados los incritos, los carnets de identidad, los certificados de nacimiento regalados? ¿Nos acordamos de los cubano-venezolanos digitalizando en las noches las fichas personales de todos y cada uno de los bolivianos, sin permiso de la policía? ¿Entre acusaciones y contraacusaciones de fraude, no condicionarán los unos que para cumplir con los resultados, antes deberán hacerlo también los otros, con lo cual el referéndum será nada más que una carísima encuesta que terminará desportillándonos a todos?

¡El referéndum revocatorio es un garabato!

Si los que ganan pierden y los que pierden ganan, nadie va a hacer caso de los resultados. ¿Y el país? ¿Cuál país? En concordancia con quienes lo conducen terminará convertido en otro garabato.

El Zurrupi

Jueves, Junio 12th, 2008

Hace pocos años, cuando el tiempo de los pactos, que era una época en la que contaba la palabra de los humanos bolivianos, quienes solían cumplir la cosas que se decían entre ellos, estábamos Puka y yo a las puertas de una fiesta, organizada por la dirección del periódico La Razón y ATB, que ya pertenecían en parte a los Polanco y al grupo madrileño PRISA, mirando azorados la conversación que tenía lugar a la entrada, entre Oscar Eid Franco y Carlos Sánchez Berzain, cada día más y más famoso este último, por sus maldades, excesos y abusos, que ya entonces eran execrables. Estaba azorado —digo— porque si habían dos adversarios connotados eran esos dos, que se pasaron la vida demostrando cual era más hábil, maniobrero, astuto y mentiroso, a la hora de llevarse el agua a su propio molino y conseguir la tajada más grande para el buen o mal uso del correspondiente partido. Aclaro que decir partido político es mucho decir en este caso, porque en realidad las tajadas eran para disfrute de un pequeño grupo, que de los asuntos importantes en realidad no se enteraba casi nadie.

Las conversaciones entre el Zorro y el Turco vaticinaba vientos aciagos para la democracia y para el país; si bien los cabecillas de la política habían aprendido a cumplir con su palabra, lo que daba estabilidad al sistema, se trataba de un grupo reducido a clanes familiares que compartían intereses y que eran capaces de pactar cualquier cosa para lograr alcanzar sus objetivos; así se vieron acuerdos impensables, tales como los “puentes sobre ríos de sangre” entre el viejo dictador Banzer y los dirigentes de la pasada resistencia democrática, como Paz Zamora. A partir de entonces todo fue posible, la democracia se desarrolló defectuosa; vendimos el alma al diablo por alcanzar o mantener el poder; eran tiempos en que el poder valía por sí mismo y era el fin último de la política[*]. Peores cosas se habrían de ver, los dos que conversaban a la entrada de la fiesta eran el símbolo de esa decadencia, cuando apareció Goni, sorprendido también por la pareja y luego de saludarlos dijo con ese humor y acento tan suyos que lo destacaban: “esos dos hablando y juntos son un verdadero peligro, ya les he dicho que sigan, pero eso si…, ¡que la primera cría sea para mí!”

Y fue. Reducido el pacto democrático a una alianza entre los partidos existentes, incapaces de abrir sus estructuras a los vientos democráticos que ellos mismos pregonaban y acorralados por la emergencia de jóvenes, mujeres, indios y regiones, que no encontraban lugar en el sistema político, se produjo el encuentro que habría de llevar al abismo a sus actores. En una entrevista en radio Fides, se me ocurrió decir algo que (sumado a otras irreverencias menores) habría de costarme un buen exilio dorado: si el acuerdo (que ya se vaticinaba) entre el MNR y el MIR, hubiese tenido como protagonistas centrales a Fernando Candia y Samuel Doria Medina, el resultado hubiera sido un proyecto liberal a ultranza, serio, sólido, lleno de tecnócratas y sustentado en las manos invisibles del mercado; si los que regían el acuerdo hubieran sido Chacho Justiniano y Hugo Carvajal, hubiésemos tenido un gobierno de apertura social, interesado en apoyar políticas públicas que beneficiaran también a los descontentos que ya se hacían sentir en todos los rincones patrios. Pero no, se dio el acuerdo entre zorros y turcos, lo que significó el gobierno de los depredadores, que se instalaron alrededor de la Silla para medrar lo que se pudiera, ya que una oposición tan aguerrida y fortalecida como la del MAS en esas circunstancias, no daba para grandes banquetes.

Cuento esto para recordar que fue ese el momento en que terminó una ruta posible, que enrumbara a la democracia pactada hacia mejores derroteros. Nos dimos cuenta que todo estaba consumado y el pueblo boliviano se dio cuenta también y decidió buscar por otros lados, organizarse de otras maneras y encontró para ello, soterradas y latentes debajo de la tierra, entre la historia de aquellas grandes obras truncas, entre derrotas viejas, las esperanzas trasnochadas y los guerreros dispuestos a vestir yelmos y corazas, y a salir por los caminos a deshacer entuertos, aunque fueran ellos mismo quienes los armaran nuevos. Los mitos idílicos del retorno glorioso de los indígenas derrotados por la modernidad de los tiempos y de los hombres blancos, los sueños truncados de los comunistas y trotskistas de toda laya, pleyade y estirpe, la seguridad en que la victoria en la guerra da derechos, que enarbolan los fundamentalistas de los extremos; hubo de todo para construir ideologías, agitar muchedumbres y protestas, que nos trajeron hasta aquí, para el colmo de males de quienes querían un cambio necesario y verdadero.

Pero vuelvo al Zorro o al Chulupi (en realidad se trata de un cruce muy especial, una vieja especie: el Zurrupi), porque esos sus nombres han demostrado con creces que algo muy grave debió hacer, ya que aún hoy pueden lograr tumultos frente a la embajada del país más poderoso de la tierra, o consumar paros generales dejando varada a una ciudad entera. Me dicen que este Zurrupi llegó a tanto como a decir que cien muertos no eran suficientes, pero que con mil se solucionarían los problemas; basta eso para endilgarle los 58 muertos que constan en su haber, desde octubre de 2003 hasta la fecha, y tenerlo en la cárcel.

¿Cómo un personaje de ese perfil logró enzurrupiar a la mismísima Corte de Justicia en Miami para que le concedieran asilo político, cuando el gobierno boliviano dice contar con pruebas suficientes para demostrar que se trata de un genocida? Yo creo saber el cómo: presentando ante los jueces las pruebas de que en Bolivia se vive una situación tan grave que no solo atenta contra la democracia y los derechos básicos de las personas, sino que, por el simple y maravilloso hecho de penar diferente, uno corre el riesgo de morir linchado por una turba o caer, por motivos políticos, en manos de instituciones que no se rigen por la ley ni sus procedimientos, sino que responden a la pura voluntad del jefecillo o el jefazo de turno.

¿Existen esas pruebas? Claro que existen, basta recortar todos los días un periódico o grabar las noticias de la tele; basta reproducir las declaraciones del viceministro de gobierno o transcribir el listado de linchamientos y enfrentamientos con muertos y heridos que, del Evo, ya suman casi la misma cantidad de víctimas achacadas al Zorro; de ambos por igual: sin investigación, ni juicios, ni sentencias. Basta demostrar que este es un país donde se condena sin proceso judicial, como puede mostrar el tal Zurrupi que se hizo con él, que de buena persona no ha de tener nada, pero que de inteligente debe ser un zorro. Y ahora más aún, basta llevar a cualquier corte de justicia en el mundo la turbamulta contra la embajada, los gritos y las amenazas de los dirigentes alteños, sumados al retiro del jefe policial por haber evitado que los exaltados lograran entrar en una sede diplomática. Se puede argumentar que esto es parte de la caza inclemente de zurrupis. ¿El gobierno preveía dejar pasar la estampida y permitir que secuestraran al embajador, le cortaran la corbata y lo chicotearan en la calle, como acostumbran? ¿Qué busca el MAS?

Carlos Sánchez Berzain ha logrado que la justicia norteamericana le conceda la condición de asilado político, lo que para el resto del mundo quiere decir que Evo Morales tiene a bolivianos en el exilio, como un dictadorzuelo cualquiera de estos países llamados bananeros, de los que se conocen para mofa en los pasillos de las oficinas que tratan estos temas. Imagino, por ejemplo, la preocupación de los socialistas del mundo en su próximo Congreso, este fin de mes en Atenas, que tendrán que lidiar con quienes les enrostren la existencia de refugiados bolivianos a muchos de ellos (los suecos, los ingleses, los noruegos y otros tantos que creen en eso del salvaje bueno), que si bien saben que al imperialismo norteamericano no le gusta esto del indígena chavista y radical, saben también que la justicia norteamericana es de las más serias y prestigiosas del mundo, y que allá no hay zurrupis suficientes para jugar con ella. Bien lo han hecho los alteños, los ponchos rojos, los degüella perros, junto a la Cancillería boliviana, la Embajada en Washington, el Palacio de Gobierno, que juntos han inaugurado el ciclo de los exiliados, del reconocimiento internacional de la persecución política en Bolivia, así sea con alguien que muchos consideran más bien una alimaña que tan solo una mala persona.



[*] Se podrá decir que quien escribe formó parte de lo que el párrafo describe, así sea sin responsabilidades directas, por haber militado en el MIR durante ese tiempo. Es cierto que muchos de los que militamos en las filas de la construcción de la democracia fuimos obsecuentes con los pactos y con los gobiernos, lo que nos vuelve sujetos de la crítica; pero no nos quita la responsabilidad y el derecho de razonar, elaborar, reordenar, criticar y proponer criterios a futuro. Puedo escribir con tranquilidad, ya que a muchas personas nos llegaron más bien órdenes que tajadas, trabajo más que beneficios; como que así estamos y vivimos, a veces mejor lejos que dentro.