Julio Aliaga Lairana » 2008 » Octubre

DESAFÍO Nr. 1

Guardado por Julio Aliaga Lairana en su diario a las 7:53 am del Martes, 28, 10, 08

La oposición progresista, democrática, amplia y abierta, capaz de coordinar su trabajo, hasta conciliar un frente, coalición o plataforma nacional, tiene algunos desafíos que cumplir en el camino, si quiere llegar a ser una alternativa política, sin confundirse con la derecha conservadora.

Algunos conceptos para entender la unidad: Mantener la idea de que es necesarios ir “todos juntos” para vencer al MAS, es hacer de la unidad un instrumento (el compromiso sería instrumental, con lo cual la unidad estaría permanentemente en riesgo); la unidad sería una trinchera de resistencia y no la condición necesaria para construir una propuesta que nos saque del torbellino de irracionalidades en el que estamos. La unidad es entre aquellos que disponiéndose juntos, pueden construir un proyecto alternativo, capaz de involucrar a la nación.

El pragmatismo del pasado dio lugar a un rasgo predominante en nuestra cultura: si la tendencia era liberal, si así lo señalaban las encuestas, había que volverse liberal, o a la inversa; de esa forma el sistema concluyó homogenizando las opciones hasta que era imposible saber quién era qué. ¿Era Goni del nacionalismo revolucionario o un neoliberal a secas? ¿Qué era el Gral. Banzer en definitiva? ¿Era Jaime Paz un socialdemócrata?  ¿Y Manfred Reyes Villa? Terminamos con “ni lo uno, ni lo otro, sino todo lo contrario”, devastador para el sistema.

Lo peor que puede suceder ahora es tratar de utilizar la misma técnica. Ante la posibilidad de que los próximos años estén signados por las fuerzas del cambio y que la derecha tenga poco que hacer, lo peor que nos puede suceder es que todos nos volvamos socialdemócratas, o algo perecido. Tuto socialdemócrata, Costas socialdemócrata, Mesa socialdemócrata, Cossío socialdemócrata, Samuel socialdemócrata, los masistas socialdemócratas. La rosa y el puño está de moda, la pone en su web o en su blog, hasta en el facebook, todo el que puede.

Me decía Luis Ayala, Secretario General de la Internacional Socialista, que Bolivia se ha convertido en un lugar de desasosiegos, porque por donde va encuentra siempre algún boliviano con su proyectito, que quiere el apoyo de la Internacional. Típico —digo yo, que no he conocido ningún partido boliviano que proclame y difunda los principios o las actividades de esa Internacional en Bolivia, a tiempo de llamarse socialdemócratas—, eso si, para pedir ayuda estamos los primeros en la fila.

¡Definir quién es quién, para saber con quién uno se está metiendo! No podemos pensar la unidad de un proyecto progresista, de izquierda, inclusivo, democrático y que respete la libertad y los derechos humanos, con Branko o con Costas, por ejemplo, como tampoco podemos intentarlo con García Linera. En ambos casos sería una mentira, a la gente y a nosotros mismos. El trabajo carecería de consistencia programática.

En cambio se podría hacer un proyecto de esas características con Victor Hugo Cárdenas, Samuel Doria Medina, René Joaquino, Eduardo Rodriguez Veltze, Juan del Granado, Germán Antelo, Carlos Hugo Molina, Mario Cossío, Oscar Montes, Carlos Mesa. Hay que decir que el nombrar a estos personajes e invitarlos a participar a todos (no está el tiempo para exquisiteces) sin excepción, otorga identidad (ahorran un año de presentaciones y campaña) al proyecto, aunque también suma un lastre que carga cada uno de ellos por su cuenta, pero eso nos pasa a todos, hoy por hoy; salvo a los más más jóvenes.

Dije nombres y no son todos, pero ninguno debe pretender de entrada el liderazgo del proceso de unidad, porque todos ellos (unos más, otros menos) forman parte del pasado, frente a una sociedad que busca futuro; esto no quiere decir (entiéndaseme bien) que alguno de ellos pueda eventualmente encabezar o participar preponderantemente del futuro. De allí nace esta idea-propuesta que viene a constituir el DESAFÍO Nr. 1:

a) La unidad debe construirse entre identidades próximas, así sean circunstancialmente similares, intentando sostener esta equivalencia por el mayor tiempo posible, por lo menos hasta constituir uno o dos gobiernos en el futuro.

b) La unidad debe hacerse al inicio, con la aquisecia de los dirigentes que se consideran a si mismo presidenciables, pero no con su presencia. Este es un tema de dirigentes, no de candidatos. Si esto no es así, será imposible ponerse de acuerdo.

c) La organización interna, el sistema de relacionamiento, las tareas, las jerarquías, las líneas de comunicación y mando, deben ser democráticas y transparentes. Las reglas del juego deben ser claras, pocas pero claras y todos debemos cumplirlas. La igualdad de oportunidades debe ser un principio rector y no debe haber ni un solo “dedazo” a la hora de elegir los dirigentes. Esto vale más aún para los candidatos, desde el primero hasta el último. Debe encontrarse un sistema de garantías que hagan esto verdaderamente posible.

d) El objetivo tiene que ser de largo plazo. Lo más largo posible. El coyunturalismo nos obliga a intentar sacar ventaja pequeña del próximo momento (cada quien quiere “aprovechar”). Si nuestro objetivo, por ejemplo, fuera ganar las elecciones del 2014, todo lo que se haga en la ruta para alcanzarlo se ordenaría bajo esa meta principal. Así podríamos acomodarnos todos en el referéndum de enero, las generales de 2009, las municipales de 2010, las generales de 2014, etc.

Un objetivo a largo plazo es el elemento que permitirá que cada quien ceda un pedacito “de lo suyo”, a condición de que todos los otros hagan lo mismo, para permitir la construcción “lo nuestro”. Este ejemplo no quiere decir desechar el corto plazo, pero trabajar solo por el 2009 electoraliza el trabajo interno y nos impide avanzar. Se puede afirmar que trabajar a “largo plazo” permitirá mejorar el rendimiento en el corto plazo de manera significativa.

e) La renovación. La mayoría de quienes lideren este proceso tienen que ser jóvenes. Así se hicieron las reformas exitosas en otros países, de manera radical en términos de renovación. No se puede seguir con el estribillo de que se renueven todos menos yo. ¡Menores de 30 años y mujeres! El país debe poder ver que la renovación no es una mentira.

Estoy proponiendo estos temas, como parte de la discusión de fondo para una reunión preparatoria de la unidad. Creo que hay grupos que han ganado el lugar y la confianza suficientes como para intentar convocar y asistir a una reunión de estas características.

Lo dejo para reflexión y para tomar decisiones. Para que alguien se anime.

INSISTO, luego existo*

Guardado por Julio Aliaga Lairana en su diario a las 8:10 am del Viernes, 24, 10, 08

La marcha campesina fue impresionante, incluyendo a los pagados, los obligados, los ignorantes y crédulos, incluyéndolos a todos. Después (después de los resultados electorales, referéndum y marchas) queda una cosa clara: la nueva Constitución Política del Estado Boliviano, con arreglos, maquillajes, barnices, y cualesquiera otros retoques que hacen al texto presentado, impulsado e impuesto por el MAS, podrá  ser cualquier cosa, menos una constitución liberal. Así se lograra hacer otra nueva constitución mañana, ajustada a derecho y que cumpliera con la participación democrática de todos, es imposible pensar en una Constitución liberal, dada la correlación de fuerzas imperante: el país ha decidido por un camino.

Una vez pactados los cambios que evitan romper con lo democrático e institucional en la futura institucionalidad nacional, queda esperar el cumplimiento de lo acordado. Por experiencia sabemos que el Movimiento al Socialismo no se destaca precisamente por honrar sus compromisos, porque se ha desarrollado más bien como parte de la cultura corporativa, asamblearia y sindical-agraria, donde se puede cambiar lo acordado por los dirigentes, ya que la asamblea, el cabildo o las muchedumbres otorgan representación, pero no delegan capacidad de decisión; la asamblea otorga, pero no acata. O sea que vaya uno a saber si no hay una puñalada trapera guardada y oculta por ahí, porque, como dice el dicho, “cuando la limosna es muy grande, hasta el santo desconfía”.

Está demostrado (en lo social nunca se demuestra nada del todo) lo que he afirmado desde hace años (puede verse en este mismo blog, o en varios documentos escritos al respecto [1] [2] [3] [4]): que los movimientos cívico-regionales son una buena trinchera para la resistencia, pero son estructuralmente incapaces de gestar un proyecto para la nación. Lo que sorprende de este acuerdo, no es sino el retorno a la política, a los alianzas, a los pactos. Pero es un acuerdo desigual, porque solo Evo y sus muchachos tienen capacidad de acción y presencia nacional, nadie más tiene proyecto en este país y los proyectos se acuerdan y se construyen en el campo político.

Pase lo que pase, hay campo para dos cosas: o el etnonacionalismo comunitarista y autoritario del MAS a lo Chávez, o el socialismo democrático de no se sabe quiénes y que hay que construir, a lo Bachelet, a lo Lula, a lo Tabaré. Allí tienen que estar los del liberalismo social (hasta los propios liberales se podrían camuflar), los socialdemócratas, los verdes ecologistas, los indigenismos no racistas, los del nacionalismo revolucionario. Hay que construir la ensalada democrática boliviana, como otras tantas veces, pero mejor. No es ninguna novedad, un bloque social alternativo y de poder, sobre la base de los sectores productivos e industriosos, los trabajadores del país; frente al rentismo, la búsqueda de la apropiación de los recursos naturales, como base económica de sobrevivencia sin posibilidades de un verdadero desarrollo.

Frente a ello el votar SI o NO en el referendum constitucional de enero de 2009 es ya menos relevante, por dos cosas, primero porque el MAS ha logrado un acuerdo que le permite enfrentar el referendum sin llegar al límite de partir al país en dos, y segundo, porque como están las cosas todos sabemos que va a ganar el SI, voto popular, desinformación, manipulación y fraude de por medio. Quienes voten NO, por encima del acuerdo parlamentario, lo harán en legitima defensa de sus intereses (tener intereses no es malo, es lo normal, y defenderlos también), pero ya no será como hasta ayer, en defensa de la democracia y la República.

A los demócratas del país y del mundo: No hay espacio para la derecha conservadora en la Bolivia de los próximos años. La Bolivia del futuro será inclusiva, democrática, equitativa y autonómica, o no será.

* A sabiendas de que repito vasrios tópicos de lo escrito en este blog, pido disculpas por ello a los pocos que me leen seguido.

Fiesta

Guardado por Julio Aliaga Lairana en su diario a las 8:56 am del Martes, 21, 10, 08

La marcha campesina organizada por el gobierno nacional y encabezada por el mismísimo Presidente de la República, llegó a la ciudad de Nuestra Señora de La Paz, con el objetivo explícito de cercar el Congreso Nacional, para obligar a los parlamentarios, si o si, a una ley de convocatoria al Referéndum Aprobatorio de la nueva Constitución Política del Estado. La cantidad de los marchistas y de quienes fueron a recibirlos fue impresionante, hasta 15 kilómetros —se dice— que se alargaba la fila humana sobre la carretera a Oruro y que descendieron las laderas paceñas hasta asentarse en los alrededores de la Plaza Murillo, vigilando desde allí el resultado del debate parlamentario.

A diferencia de lo esperado, el cerco se convirtió en una fiesta, gracias al acuerdo alcanzado entre el gobierno y parte de la oposición, sobre cambios en el texto propuesto por el MAS e impuesto en sendas sesiones y cercos populares, en Sucre y Oruro. ¿Ylos constituyentes? Nada; una vergüenza, sirvieron para escuchar un texto que redactaron otros, alzaron la mano para aprobarlo sin conocerlo (heridos y muertos incluidos), supieron que una comisión los redactó de nuevo e introdujo los cambios que les dictaban desde Palacio de Gobierno, y ahora una nueva comisión —de maquillaje—, esta vez de parlamentarios, le pusieron, le sacaron, y la redactaron de nuevo.

No se han superado los problemas y quedan heridas pendientes que no cerrarán, porque parte de la oposición y el gobierno hayan decidido ceder un poco el uno, otro tanto los otros. La capitalía plena para Sucre, por ejemplo, es algo pendiente que el país no puede pasar por alto, que algún día se tendrá que discutir. Nadie está contento del todo, es el resultados de tanto abuso y acuerdos tan mal hechos, pero es un resultado; nadie —insisto— podía pensar que el nuevo texto se asemejaría al de una constitución liberal.

El resultado será algo de tranquilidad durante un año. Otro referéndum el 25 de enero de 2009, donde el oficialismo y parte de la oposición harán campaña por el SI, mientras que pequeños bolsones en la Media Luna y las ciudades insistirán por el NO, de manera consecuente. En diciembre de 2009 habrán elecciones en combo, Presi, Vice, senadores, diputados, prefectos, subprefectos, alcaldes concejales, consejeros y algunos otros más serán puestos a consulta. El único partido con capacidad nacional de presentar más de cinco mil candidatos será el MAS, quien lo logre, en la oposición, será el grupo que se habilite para construir un proyecto alternativo, reconstruir un bloque de poder y devolverle a la política la posibilidad de institucionalizar un sistema en democracia.

Se trata de organizar un nuevo organismo político (llámese lo que le llamen, frente, plataforma, convergencia), con presencia en todo el territorio nacional, nuevo y renovado, con reglas claras y democráticas para la elección de dirigentes y candidatos, abierto a la participación ciudadana, capaz de acordar compromisos programáticos consultando y convenciendo a todos, capaz de financiar su actividad sin venderse. Ideológicamente será de izquierda democrática, porque la derecha tiene poco que hacer los próximos años, salvo organizarse para actuar como una alerta conservadora que evite la exacerbación sin límites del cambio. Izquierda democrática quiere decir, en estas circunstancias, que concentrará en su seno (si quiere tener éxito) desde el liberalismo social al socialismo democrático, conteniendo tambien otras tendencias: los ecologistas, los indigenistas no racistas, una pizca de nacionalismo. No está mal. Será una ensalada a la boliviana. Ahí nos vemos.

De lo que se trata al final del viaje, en un país que ha decidido caminar los caminos del socialismo contemporaneo, es saber si se hará a palos, a lo Chávez u Ortega, o democráticamente como Lula, Tabaré o Bachelet. Este será el dilema.

Raskólnikov

Guardado por Julio Aliaga Lairana en su diario a las 4:13 pm del Jueves, 9, 10, 08

26 años después, veo tales argumentaciones sobre lo que nos sucede, que buscando en la memoria terminé en San Petersburgo, en la Plaza del Heno y no en la de San Francisco en La Paz, frente a un megalómano, dotado de cualidades superiores a las del gentío vulgar, tanto, que terminó por justificar un crimen, para solucionar sus problemas económicos, al mismo tiempo que liberar a la ciudad de una usurera que ya nada tenía que pedir o dar en este mundo. “Es absolutamente justo matarla“, discierne Raskólnikov, porque ella representa el pasado, ha acumulado dinero de manera abusiva y poco clara y no tiene razón de ser, mientras él, un hombre joven, fuerte e inteligente, que tiene mucho para dar y construir, merece una buena vida al servicio de los demás, sobre todo de los más necesitados.

Al final comete el asesinato y colorín colorado… pero no, el cuento no se ha acabado; sino que comienzan a vivirse las consecuencias y los resultados, hasta el castigo, que en la novela viene a ser como un redimir lo humano, como algo inevitable y necesario.

No pareciera tener mucho que ver (salvo los sentimientos del alucinado) con lo que nos sucede, pero me recordó los desafueros cerebrales de otros lunáticos que ha enterrado la historia, como el que nos dijera lo de “tienen que andar con el testamento bajo el brazo”. Hace 26 años, en 1982, el 10 de octubre de ese año, esa historia parecía haber terminado para siempre… o creíamos.

A la hora de los cercos y el imperio de las multitudes azuzadas como a lobos fieros, raza contra raza, cultura contra cultura, cuando leo y escucho tanta argumentación política sobre el pasado, donde otros hicieron cosas reprochables, lo que justificaría que se vuelvan a repetir ahora. O cuando se juzga y se condena desde cualquier lugar, subjetividad e intereses de por medio, las acciones de los otros y se las reprime o desprestigia, con el solo argumento de un supuesto pensar, pertenecer, estar ligado a grupos de poder, o al imperialismo que nadie sabe ya donde encontrarlo (debe estar peleando en Irak o Afganistán, o perdido en su crisis financiera). Cuando se devela que los actuales acontecimientos de represión, persecución y sangre, fueron planificados al detalle hace meses atrás, lo que permite suponer que hay otros planes similares en curso, donde las futuras víctimas han sido seleccionadas y clasificadas en algún despacho, donde se ha decidido su suerte. Algo así como in escalofrío de terror me recorre el cuerpo, al pensar que uno a uno, cada cual puede ser el siguiente.

Cuando estos procesos se inician son muy difíciles de detener, tienen su propia dinámica y adquieren propia sinergia. O como arguye el gobierno, no se pueden detener porque ya no los controlan. Estos procesos adquieren un estatus de realidad objetiva, diríamos los sociologos.

No se trata de defender el pasado, porque todos quisimos y queremos cambiar, aunque las circunstancias de la polarización del debate  pueden ponernos en la cruel situación de parecer justificando las tierras de los gamonales cruceños o los intereses espurios de los corruptos de ayer, por defender la democracia hoy. Y no es cierto, hay que aclararlo todos los días, con palabras y con hechos. Pase lo que pase y digasé lo que se diga, hay que seguir defendiendo la democracia y sus libertades.

Miramos Pando y su siniestra repartija de muertos: estos son los tuyos, estos no son míos; estos valen más y estos valen menos, sin contar los que ni siquiera valen nada. Los exilios, otra vez las cárceles, otra vez las amenazas y las torturas. ¡Otra vez los torturadores! ¿Qué fue de la libertad? La democracia resultó ser apenas una flor de invernadero, tan frágil como una pompa de jabón, donde basta un tirano de turno para arrancártela como a una muela [*].

Enfrentar estos sucesos solo puede hacerse organizando a las personas que entiendan que las tiranías se derrotan desde el imperio de la democracia y la libertad, no hay otra manera, no hay otro camino. Nuestro destino de ahora es buscar con un farol en pleno día y hasta debajo de las piedras, como Diógenes, a los hombres y mujeres que pensando por si mismos, mantengan un compromiso personal con los principios con los que occidente ha iluminado a la humanidad; ya no se puede seguir con las encuestas y con quienes se acomodan a los resultados para captar adeptos y popularidad, tampoco se puede pensar que a la fuerza hay que derrotarla por la fuerza, porque solo servirás para encumbrar otros dictadorzuelos, a cada cual peores.

Ha llegado de nuevo el momento (siempre retorna) de las grandes  capacidades humanas, como aquellas que hicieron la libertad, las democracias, la liberación de los pueblos, el imperio de la justicia y el ejercicio de los derechos humanos.

Estoy intentando releer Crimen y Castigo (por eso he comenzado así este post). Mejor releer y entre todos, la declaración universal de los derechos humanos. Y actuar en consecuencia.