AVATAR
Guardado por Julio Aliaga Lairana en su diario a las 2:57 pm del Martes, 29, 12, 09Tengo que probar cómo me va de crítico de arte, ya que de otro tipo de críticas no se va a poder.
Primero el cine: Avatar logró con/moverme y después de mi experiencia altiplano-orureña (15 días) y colombiana (7 días en Villavicencio) decidí ir a conocer el SuperHiperExtraMegaMarket que capitales españoles decidieron construir en Irpavi, en el sur de la ciudad de Nuestra Señora de La Paz, volviendo a poner el cine como una opción del ocio paceño (bien por ello). Bella hija de 16 años de por medio, haciéndome compañía y explicándo como se llega, donde se compran las entradas y papi tienes que ponerte estos lentes, que la función es 3D. Recordé hace tanto, cuando yo tenía 8 o 10 años (¡ufaa!), un experimento con lentes en algún cine de barrio, el un ojo verde y colorado el otro, que permitía como dos planos superpuestos en la pantalla, pero no era realmente 3D. Este 3D. Una inolvidable experiencia, que no se puede perder y que marcará el cine hacia adelante. ¡Fantástica!
Además es una película divertida. Pero si no fueran las tres dimensiones no valdría la pena volver a tráilers tan pegajoso y hasta cursis, como los que nos tiene aconstumbrados el tal Cameron ese, desde cuando volcó la trágica historia del Titanic en un folletín rosa de culebrón venezolano, donde la verdadera historia queda detrás del conquistador de tercera clase, capaz de conmover a los espectadores, porque tuvo la habilidad de follarse a la chica ricachona que viajaba en primera. Un sueño que todo ser humano debe vivir alguna vez, poder desflorar a la hija del jefe.
Avatar es de la misma especie (hija del jefe incluido), pero mejor. En medio de un caldo de figuras y colores que representan bien algo de la estética futura y el ritmo, propios de los ordenadores y los videojuegos, la película muestra un raudo concepto de belleza, de lo hermoso, perdido para siempre entre nosotros (los humanos), pero inmanente al universo, donde en un satélite lejano, llamado Pandora, se hace realidad fulgurante de colores, intocado y virginal, para el deleite y vida de unos y unas jóvenes salvajes y bueno(a)s, parte aún del mundo de la naturaleza (en tanto que contrapuesto al mundo de la cultura), que se conectan a los animales, las plantas y entre ellos mismos (no se ve, pero se intuye una sexualidad de fibra óptica) —como no— a través de unas multifibras movedizas y vivas, que habitan dentro de sus largas trenzas para hacer sinapsis con el universo. Es el equilibrio perfecto, la conexión con la Madre Tierra, un tipo de éxtasis práctico, sin distanciamiento del dios… el sueño religioso de la época que viene, el individuo aislado, conectado con el universo en una experiencia directa, sin recurrir a la mística del ensueño, de la poesía, del ritual y la liturgia en los templos. Vivo en red, me conecto en red y para eso tengo mis alambres y mis antenas.
Y después está el tópico, como en “Danza con Lobos“. Hay que infiltrar a uno en las filas enemigas para conocerlos, aprender de ellos y luego destruirlos, porque debajo de este paraíso se oculta un mineral preciado que el capitalismo salvaje necesita en Nueva York. Para un público enterrado en complejos y frustraciones tras las mentiras de Irak y una guerra inacabable por el petróleo en Oriente Medio, y entre el surgir de las tribus culturales que colorean y hacen risueña la globalización, para los habitantes del mundo desarrollado, el argumento vale mucho, porque enlaza con eso de “nosotros somos los malos”, que también se vende y muy bien en esta época. Siempre hay alguien que puede reivindicarnos como especie, que puede comprender que el bien está del otro lado y que puede redimirnos pasándose de bando; si el amor está de por medio, tanto mejor, sin remordimientos, porque la felicidad del estado de naturaleza lo amerita. Es la única felicidad posible.
Luego está la batalla, una apoteosis desde el aire y en la tierra, donde las flechas pueden más que las ametralladoras, los perodáctilos multicolores mucho más que los aviones, y donde los recursos fílmicos de vanguardia hacen de este enfrentamiento en la selva de Pandora, algo más atractivo que una persecusión de coches por las calles de Chicago; a Cameron le gusta mucho la épica de los malos y los buenos, ambos con sus ejércitos, sus arcángeles armados y sus demonios (él sabe lo que gustan, lo que emocionan y cuanto sirven para romper taquilla). El final de la batalla me recordó viejas películas de hace 40 años, Tarzán de los Monos por ejemplo, cuando el llamado a la naturaleza, a los animales, a las bestias, genera una fuerza natural lo suficientemente grande como para vencer la tecnología militar, que los originarios respectivos, azules en este caso, ni imaginar siquiera pueden. Los elefantes y los rinocerontes salen a defender a los negritos acorralados por la mafia de cazadores ilegales de marfil u otras riquezas locales; eso lo he visto desde niño y no se lo cree nadie.
Al final hay un besito, como debe ser.
Pero en tres de, todo eso y más, en tres de. No se la pueden perder.
A llorar al río…
Guardado por Julio Aliaga Lairana en su diario a las 10:13 am del Miércoles, 9, 12, 09Reconozco un error grave en lo que fuera mi análisis de la estructura del voto pre-electoral. Quiero pedir disculpas a todos y todas quienes confiando en mi, cambiaron el sentido de su voto. He recibido reclamos y debo reconocerlo, confié obstinadamente en las encuestas que hasta días antes de la votación nos brindaron los medios de comunicación y las propias candidaturas.
Un mínimo de contrición y arrepentimiento, impone reflexión y silencio por un tiempo. Vale decir, observar y callar, hasta redescubrir las razones que permitieron tal error, como dice alguno de mis críticos más severos comentando en este mismo blog: “perdido hasta en las sumas y las restas” y si no se hacen bien las operaciones aritméticas básicas —añado yo— hay que volver a la primaria, por un tiempo.
Pero si el papel aguanta de todo y da para reconocer errores y proclamar arrepentimientos, también da para enarbolar aciertos y reafirmar convicciones.
Sostuve y sostengo la idea que guió todo lo que hice y dije: a más centro, menos MAS. Si se fijan bien, el gran perdedor de estas elecciones no son una o dos personas, es el centro. Finalmente Tuto Quiroga y Manfred Reyes Villa han repetido la pertinaz votación de un casi 30% uno detrás del otro, mientras que el centro se ha hecho pedazos (el centro-izquierda donde gente como yo militamos desde siempre). Los esfuerzos por construirlo y asentarlo fueron inútiles y quienes nos prestamos a ello estamos (azorados y confundidos) donde estamos; es decir, en el limbo. No puede haber en política, peor castigo.
Fuimos consecuentes: frente a la Bolivia conservadora y restauradora de derechos espurios del inmediato pasado, hoy atrincherada en lo que queda de oposición, sin organización ni propuesta, y frente al etnonacionalismo populista, hoy vencedor y dueño de todo el poder; era y es necesario construir una alternativa respetando el proceso abierto y sus contenidos, que los masistas llaman “el cambio“, pero valorizando la democracia, recomponiendo una nueva institucionalidad republicana, respetando la independencia y el equilibrio de poderes, garantizando las libertades y los derechos ciudadanos, en fin, todo lo que va a ser arrasado ahora de un plumazo, por un gobierno que tiene el poder, la legitimidad y el derecho para hacerlo. Por eso fue que convocamos en su momento a Victor Hugo, a Samuel, a Germán Antelo (un sobreviviente, ¡salud! por ello), les dijimos de hacer cosas juntos y los apoyamos uno a uno, sin escatimar esfuerzos.
No quiero correr el riesgo de volver a equivocarme, aunque afirmaría esto cuantas veces se necesitara, pero existe una remota posibilidad de un golpe de timón en el rumbo gubernamental, y que el voto de las clases medias, más una tímida incorporación al proceso, incida verazmente (así debiera ser) al interior del MAS y esto deje de ser un populismo barato, para convertirse en un gobierno de la izquierda de a de veras… demosles esa oportunidad, por si las dudas.
Volvamos a la idea principal. Por uno o por otro motivo, quienes intentaron liderar el centro se fueron quedando en el camino: Carlos Mesa, Victor Hugo Cárdenas, Samuel Doria Medina no son los unicos perdedores, hasta habría que reconocerles el esfuerzo, sin olvidar sus negativos que quedan en el trastero, a ver si llega un momento. Los verdaderos perdedores somos nosotros, habitantes de las ciudades, que nos consideramos de clase media, que somos mestizos, con raíces propias y con antenas desplagadas hacia lo que vive y se mueve en el mundo, y que hemos sido arrastrados a votar y confiar por un proyecto político que no es nuestro. La verdadera derrota es nuestra propia alienación. Y eso también merece algo de reflexión y mucho de silencio.
Por lo demás, si los cálculos porcentuales eran malos, el resultado fue el previsto. “A menos centro más Evo”, he visto escrito por ahí, en algún muro entre las redes sociales de la nube virtual, en Internet. Está claro, quienes pusieron su granito de arena para hacer del centro lo que se ha hecho con nosotros, son también parte de la victoria inobjetable de Evo Morales y el MAS, junto a sus militantes y dirigentes, a los que hay que reconocer y felicitar, deseándoles lo mejor de lo mejor, porque si les va mal a ellos, “jodidos estamos todos ustedes…” como dice el dicho viejo.
La gente en las ciudades y ciudades intermedias que no votó por el centro, votó por el MAS (puede que no en todo el país, pero el peso demográfico de occidente nos permite afirmar esto), Manfred no se llevó un solo voto, como previnimos en su tiempo. Ese fue el error de cálculo más importante de todos, porque de haberse fortalecido el centro, Manfred hubiera logrado el mismo resultado, mientras el MAS hubiera disminuido, dejando espacio para opciones alternativas. Pero es pura especulación pos-electoral. Mejor es callarse, para no hacer el ridículo repitiendo los mismos cuentos a pesar de los magros resultados.
Mejor es ir, callado y humilde, a llorar al río.
la Recta Final
Guardado por Julio Aliaga Lairana en su diario a las 12:23 pm del Martes, 1, 12, 09“El poder corrompe”, pero el poder absoluto corrompe absolutamente, da paso a intolerables abusos e impone dictaduras. La democracia se basa en el gobierno de las mayorías, pero no para que le permita a una sola persona hacer lo que le dé la gana. Eso está por suceder con Evo Morales Ayma.
¿Sabe Usted que los 36 senadores se eligen ahora según una cifra repartidora que le permite a un partido acumular todos los senadores de un departamento? Eso está por suceder en La Paz, Oruro y Potosí, donde el MAS puede conseguir los 4 senadores (antes esto no pasaba, sabiamente había siempre un senador para la oposición). Así están las cosas desde la mayoría de las últimas encuestas:
Beni 1 senador para el MAS, 2 para el PPB y 1 para UN (consolidado)
Chuquisaca 2 senadores para el MAS, 1 para el PPB y 1 para UN (consolidado)
Cochabamba 2 senadores para el MAS y 2 para el PPB (el 4º aún en disputa entre ambos)
La Paz 3 senadores para el MAS y 1 para UN (el 4º aún en disputa entre ambos)
Oruro 3 senadores para el MAS y 1 para UN (el 4º aún en disputa entre ambos)
Pando 1 senadores para el MAS y 3 para el PPB (el 4º aún en disputa entre ambos)
Potosí 3 senadores para el MAS y 1 para AS (el 4º aún en disputa entre ambos)
Santa Cruz 1 senador para el MAS, 2 para el PPB y 1 para UN (el 4º en disputa entre UN y PPB)
Tarija 2 senadores para el MAS, 1 para el PPB y 1 para UN (consolidado)
Si en La Paz, Oruro y Potosí se logra un senador, la correlación de fuerzas será 18 a 18 y habremos alcanzado un equilibrio necesario; habremos salvado la democracia.
La única candidatura que puede pelear el cuarto senador por La Paz y Oruro es Unidad Nacional, por eso hay que votar por Samuel Doria Medina. En Potosi solo Rene Joaquino puede lograrlo, hay que votar por él. Nos guste o no, ellos son los unicos que pueden. Votar diferente es tirar nuestro voto a la basura.
Si viviéramos en Pando habría que votar por Manfred Reyes Villa, que es el único que puede asegurar el cuarto senador para que la oposición tenga tres. Si viviéramos en Tarija o en Sucre, podríamos votar libremente, por quien más nos agrade, porque los partidos de la oposición van a lograr un senador o más.
¡el destino del país y de la democracia está otra vez en nuestras manos!







