Julio Aliaga Lairana » Política Bolivia

Ya está

Guardado por Julio Aliaga Lairana en Política Bolivia a las 11:59 am del Jueves, 4, 02, 10

Me costó mucho-mucho (en tiempo) pero terminé de digitalizar el RESUMEN del Informe Final del Proyecto PNUD-BOL/53442 “Del Conflicto al Entendimiento”, publicado y presentado por la Fundación Boliviana para la Democracia Multipartidaria.

Los funcionarios responsables de esa Fundación me han dicho que tendrán colgado en su web (http://www.fbdm.org.bo/) el texto completo, para que podamos consultarlo entero, pero ya se sabe como son las fundaciones y las ONGs grandes, solo las supera la burocracia estatal (esto no es una crítica, sino más bien un cumplido) en hacer las cosas de a poco.

A mí me ha gustado el informe, creo que es una aproximación descarnada a la sociedad boliviana, que a veces debe mirarse en el espejo sin maquillaje. Tampoco es que el informe lo abarque y lo describa todo, pero algo es mucho en estos momentos de confusión y desasosiego (para la democracia y el entendimiento, digo).

Como el texto es extenso, lo he colgado en GoogleDocs, que tiene la ventaja que cualquiera puede axeder a él, pero la desventaja que tarda en verse en la pantalla, porque el archivo es un poquitín pesado. También hay una opción para descargar el documento en .pdf y tenerlo así en casa, imprimirlo, leerlo en papel, que es siempre más cómodo.

http://bit.ly/95Iw8P

Que les aproveche.

Juan y Pablo

Guardado por Julio Aliaga Lairana en Política Bolivia a las 8:04 am del Martes, 19, 01, 10

Así no se hace Pablo, no vale solo cuando a uno le conviene.

Eso se llama oportunismo, puro y duro.

Nadie llega “por si mismo” a ser Ministro de Estado, siempre hay muchos empujando por detrás. Y hay que saberlos reconocer, y acordarse a la hora de los “qué hubos“.

He conocido tantos de los que dicen que han llegado a ser lo que son por mérito propio. Nadie en la política llega solamente por merito propio, el poder y la capacidad de decidir sobre los demás es siempre una construcción colectiva.

En fin, uno más, pero me molesta que sea de los viejos amigos.

Métodos sagaces

Guardado por Julio Aliaga Lairana en Política Bolivia a las 4:38 pm del Miércoles, 29, 11, 06

Estoy de acuerdo con la ley INRA, la anterior y la nueva, porque con ambas se podía alcanzar el mismo resultado: lo de las tierras hay que cambiarlo y terminar con la propiedad improductiva; ya veremos si lo ocurrido en el Senado tiene o no un buen final.  Uno de los errores de fondo es dividir a la población entre quienes pueden optar a recibir tierras y quienes no, por razones de origen (grave, gravísimo antecedente) dejando de lado a las personas y grupos que podrían aportar conocimiento, tecnología e inversiones. Es sentenciar al agro a continuar en la marginalidad y la pobreza, extendiendo el modelo de estancamiento económico de occidente a las tierras de la “media luna”; esa será la pelea del próximo futuro, la gente de las ciudades tenemos que reivindicar el derecho a solicitar y obtener tierras productivas y trabajarlas, más allá de nuestro origen. En fin, las cartas están echadas… dentro de diez años hablamos y evaluamos.

Pero lo ocurrido ayer en el Senado Nacional (28.11.06) en medio de la noche y a lo largo de esta madrugada tiene otro matiz. Me trae recuerdos a viejos momentos, al inicio de la democracia, cuando se compraban y vendían los votos para nombrar presidentes y alcaldes. Momentos tan expresivos como cuando Raúl Miranda traicionó a D. Raúl Salmón y votó en su contra en el último minuto (yo era muy joven, pero teníamos reacciones rápidas) y provocó que en el Consejo Municipal de La Paz rompiéramos sillas e intercambiáramos patadas entre los asistentes, vociferando insultos, hasta que se suspendió la sesión y tuvimos el tiempo suficiente para conseguir que uno de ellos cambiara también su voto sorpresivamente y volviéramos a fojas cero. Todo esto hace 20 años, cuando Walter Mur se dio la vuelta también, se pasó esta vez a nuestro lado, en una decisión patriótica —decíamos, igual que el MAS ahora— y D. Raúl Salmón fue Alcalde de La Paz, el primero elegido democráticamente desde 1947.

Estábamos aprendiendo a ser demócratas, ahora estamos olvidando como se hace. ¿Cuánto nos costó entender que la democracia consiste en no hacer esas cosas?, porque se rompen los lazos de confianza y luego es imposible sentarse a la mesa a negociar, ya que nadie puede creer en nadie. Así fue al inicio y lógico, si unos y otros andábamos intentando jugar a la mala. La verdad es que nunca aprendimos del todo, pero avanzamos bastante. Yo rescato de los 25 años de “Democracia Pactada” justamente la capacidad de haber mantenido y respetado pactos y acuerdos. Parece ahora que vamos a tener que empezar todo de nuevo.

Hace 20 años, el difunto líder populista Carlos Palenque, llamaba a los paceños a adherirse a su causa, invitándolos a “recibir con una mano y votar con la otra” y cumplir así con la aspiración de gestar un “gobierno del pueblo”, al mismo tiempo que aprovechar de la ingenuidad de los poderosos. La consigna se refería a los regalos, donaciones y dádivas que los candidatos ofrecen a cambio de los votos, a una población empobrecida y con muy bajos niveles de educación. Mucha gente asiste así a las concentraciones de quienes no apoya, aplaude las ideas que no comparte, recibe los regalos con una mano, mientras prepara la otra para votar por el candidato contrario; esta metodología ha sido exaltada como parte de la “inteligencia y sagacidad” de los pobres frente al despilfarro electoral de los ricos.

Y mucho me temo que tendremos que beber de esas sagaces aguas durante mucho tiempo.

Bolivia es más grande que sus dificultades

Guardado por Julio Aliaga Lairana en Política Bolivia a las 10:15 pm del Sábado, 25, 11, 06

La Asamblea Constituyente está en peligro. El sistema de libertades democráticas está en peligro también. El intento autoritario y dogmático de imposición de un solo camino (trazado por un pequeño núcleo de poder inserto en el gobierno, cuya imposibilidad de concertar y respetar los compromisos, demuestra el limitado desarrollo de sus posibilidades políticas), pone en riesgo los resultados del esfuerzo nacional por superar la crisis de representación y gobernabilidad que arrastramos desde hace varios años. Si hace cinco lustros una huelga de hambre sirvió para conquistar y construir la democracia, que otra huelga de hambre sirva ahora para conservarla.

Bolivianas y bolivianos:

Para salvar y consolidar la democracia, Bolivia reclama nuevamente el favor de sus hijos, sin distinción de razas, credos, grados de instrucción, ni pertenencia cultural; porque en democracia y sólo en democracia, somos todos iguales. Concernidos con el destino de la nación queremos proclamar que Bolivia es más grande que sus tribulaciones, las que se presentan a veces como insalvables, pero que mañana serán briznas en el viento, frente a la voluntad irrenunciable de convivencia ciudadana, que no es otra cosa que la disposición democrática de encontrar un destino que nos sea común y que nos otorgue un principio, una vocación y un rol entre las naciones.

Nuestras diferencias han crecido y han dado paso al ímpetu de los excluidos, que han logrado una importante victoria electoral en democracia, por lo que sus justas demandas deben ser tomadas en cuenta y aceptadas, en nombre de la razón, del bien general y de la convivencia pacífica: ¡La nación clama por el cambio! La pobreza, la discriminación, la desigualdad y la injusticia, nos colocaron en el límite de lo tolerable, pero son también caldo de cultivo para la aparición de fanatismos e intolerancias de toda índole, que no podemos dejar pasar. Una de esas percepciones —actualmente en el gobierno— concibe este momento como un instante de ruptura revolucionaria y provoca condiciones de división y enfrentamientos permanentes, que ponen en peligro las relaciones básicas de solidaridad y confianza, imprescindibles para la unidad de la nación.

Si comparamos el país actual con el que les tocó vivir a nuestros abuelos, veremos cuanto se ha avanzado; no podemos desvalorizar los cambios en un Estado nacido en medio de la exclusión secante, el racismo, el machismo, el autoritarismo y otros resabios del pasado. En las últimas décadas hemos logrado apuntalar instituciones democráticas, estabilizar la economía, garantizar las libertades básicas y alcanzar un nivel mínimo de tolerancia entre las diversas razas y culturas que habitamos este suelo. Pero no fue suficiente, porque en el otro lado, donde habita la derecha conservadora, hay que vencer los complejos de una vieja elite enroscada en si misma que se opone a que cambie nada, bajo el imperio de intereses oligárquicos y una mentalidad falsamente aristocrática, que nos impiden avanzar a la velocidad que los tiempos demandan.

Carentes de proyecto nacional, acostumbrados durante siglo y medio a los golpes de Estado, a la incongruencia de las multitudes exaltadas, a la falta de partidos políticos, a la concurrencia no democrática de los movimientos sociales, a los cuartelazos y a la reiterada presencia de caudillos y dictadores, la Democracia es el gran logro de finales del siglo XX y principios del XXI. Solamente esas recientes instituciones de dialogo y convivencia, nos permitirán construir el futuro, libres de ilusorios “redentores” que siguen trayendo dolor, sangre y pobreza a nuestra historia. La comunidad nacional debe construirse a través del más moderno de nuestros logros: la vida en democracia y sin exclusiones; frente a ello, todo lo demás es pasajero.

Existen caminos bolivianos por los que pueden transcurrir nuestros pueblos y su soberanía democrática, para dotar a) al mercado de aquello que precisamente carece: solidaridad, equidad, redistribución, equilibrio y justicia social; b) al sistema político lo que aún le falta: eficiencia, representatividad, ciudadanía y participación; c) a la sociedad, la capacidad de convivir digna y solidariamente, fruto de una urgente reforma en el seno de nuestras culturas y costumbres predemocráticas; y d) para otorgarle al Estado un rol comprometido con el desarrollo integral en beneficio del pueblo y las mayorías, al mismo tiempo que e) el conjunto de nuestra sociedad se incorpore a los procesos mundiales del desarrollo, el conocimiento global y la modernidad.

Otros temas —que son parte de nuestras debilidades colectivas y que no han sido superados ni por este u otros gobiernos anteriores— también son ineludibles si queremos sobrevivir como nación y como sociedad: la corrupción, la mediocridad y la ignorancia, son asuntos que deben ser abordados con franqueza y valentía, dejando de lado hipocresías que nos impiden mirarnos a nosotros mismos y cambiar en consecuencia. Para salir adelante, para igualar a los pueblos que nos aventajan, asimilemos sus ejemplos: educación, educación, educación y más educación.

Convocamos a todos los ciudadanos y ciudadanas, a todas las instituciones de la democracia y a los partidos sin distinción, a abrazar estas causas ciudadanas, a recrear un compromiso político verdadero, sellado a fuego en nuestras mentes, nuestros corazones y nuestras obras, y a participar ahora para solucionar inteligentemente estos asuntos, y renacer, respetuosos e iguales los unos con los otros, hasta conquistar el futuro que merecemos todos.

En la ciudad de Nuestra Señora de La Paz, al 16 de Noviembre de 2006

Proclama presentada por el Piquete de huelga Nº 7, en la Iglesias de San Francisco, al iniciar la huelga de hambre el día viernes 17, y al concluirla el día de hoy, domingo 25 de noviembre de 2006