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bloguivianos 2008

Sábado, Julio 19th, 2008

Si uno lee a David de Ugarte, coincidirá con él, que es en el mundo de los blogueros y blogueras donde es posible instalar el debate público para la construcción de las nuevas identidades sociales, que ahora van sobre las montañas, los mares y las fronteras. David sabe donde ha nacido, pero su nacionalidad es ser un indiano, del país que están construyendo desde el internet en la blogófera, aunque aún no tenga la potestad de otorgarnos un pasaporte, o un documento de identidad reconocido para identificar a sus ciudadanos.

En Bolivia aún somos pocos quienes tenemos y utilizamos un blog. Bloguivianos 2007 y ahora 2008, son el inicio de un encuentro entre quienes posteamos de vez en vez, nuestras ideas y pareceres personales, nuestra descripción del mundo, nuestro pasar cotidiano por aquí. Somos las nuevas afinidades que se construyen en un espacio de igualdad y de participación democrática radical, poco común entre bolivianos, tan dados a las barreras de siempre, entre indios y blancos, cambas, collas y chapacos, jóvenes y viejos; como somos de verdad cuando nos vemos en las calles, la tele, o las asambleas.

En la blogosfera, en cambio, vales lo que eres, por lo que pones en el post a disposición de quienes gentilmente lo leen y poco más. Si bien se mira es la semilla para la construcción no solo del debate público futuro, altamente participativo, sino de la trasmisión del conocimiento socialmente acumulable a través de las redes. Es un intercambio y un debate entre iguales, que tiende a extenderse, desde la pequeña élite que es hoy, hasta los muchos que vendrán mañana, formando una nueva cultura del relacionamiento interindividual -un renovado espacio de intersubjetividad- para la construcción de asociaciones sociales de todo tipo, sobre todo en la organización de la política.

Por eso hay que estar en Bloguivianos 2008, este 29 y 30 de agosto, en las ciudades de La Paz y El Alto.

Yo también voy. Allí nos vemos.

el 37 Congreso

Jueves, Julio 17th, 2008

De retorno de Madrid, donde estuve representando al Colectivo Si_Bolivia en el 37 Congreso del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

La experiencia fue intensa y ojala fructífera. Para la mayoría de los socialistas, laboristas y socialdemócratas del mundo, Bolivia vive un difícil momento, ya que el Presidente Evo Morales ha terminado dependiendo directamente y sin remedio de Hugo Chávez, como parte de una operación continental, que no responde a los cánones democráticos a los que el socialismo europeo está acostumbrado. Se ha perdido el embrujo que cubría a Morales, mostrándolo tal cual es, un líder sindical poco conocedor del funcionamiento de las instituciones, mal informado sobre lo que acontece en el mundo y sin compromiso con la democracia y los derechos individuales.

Germán Antelo Vaca y yo tuvimos la oportunidad de encontrarnos y conversar con representantes políticos de diversos países. La mayoría reclama sobre la desagregación de la oposición de la izquierda democrática en Bolivia; nos dicen que es difícil saber con quien hablar y con quien no, a pesar de que se encuentran con bolivianos en todas partes del mundo, que publicitan a uno u otro partido, una u otra iniciativa. “Hay desasosiego —nos decía Luis Ayala, Secretario General de la Internacional Socialista—, desde que no hay representación boliviana en la IS, no sabemos a quienes escuchar, a quienes creer, a quienes apoyar”.

Les hemos explicado con detalle algunas de las razones para que esto esté sucediendo; como que actualmente la oposición se haya parapetado en los movimientos cívicos y regionales. Muchos dicen que esto es bueno para defender la democracia y las instituciones pero que no sirve para generar propuestas nacionales: no basta ser autonomista para coincidir con otros en visiones globales sobre la sociedad, el país y el mundo. Hay un camino que avanzar en esa dirección y hemos dejado sembrada la semilla de que en Bolivia también será posible una opción propositiva y articuladora de la izquierda moderna y democrática, como nos están reclamando todos.

¡Y eso sería todo!

Domingo, Junio 22nd, 2008

Fue atrapado por la policía un oficial del ejército boliviano, asignado a la seguridad presidencial, huyendo después de hacer detonar una bomba contra un canal de televisión en la ciudad de Yacuiba, en el jeep que conducía se encontraron armas y explosivos, a más de información sobre personas a quienes amedrentar, lo que devela lo que todos temíamos: tras el gobierno de Evo Morales Ayma hay una organización que no parece ser el MAS, sino algo mucho más turbio, que considera que la revolución  debe ser fruto de una victoria e imposición militares sobre la sociedad nacional y sus instituciones.

Por lo tanto son dos los problemas de fondo que hacen a esta situación patética de crisis estatal y de gobierno: la obcecación del MAS y del Presidente por imponer a sangre y fuego el texto de un proyecto constitucional redactado y aprobado solo por ellos en Oruro, y la existencia de un núcleo alrededor del Presidente, de personas no democráticas, dispuestas a apoderarse de “todo el poder”, sin importarles los medios a los que deban recurrir para lograrlo.

Luego de la encarcelación del oficial de ejercito, funcionario de la Casa Militar de S.E., y habiendo declarado y revelado su participación en el atentado, se han apresado otras personas trasladadas a Tarija bajo su coordinación; también con armas, explosivos y materiales especiales para atentados u otras actividades de esa índole. Las investigaciones se han iniciado, pero hasta donde se puede ver, esto es el dasacierto más grave de todos los que hasta el momento ha cometido el gobierno.

Cerremos el círculo: la factura de alquiler del coche ponebombas a nombre de la embajada de Venezuela.

¡No hay más que decir! ¡No hay nada más que hablar! Lo que debe hacer la ciudadanía y quienes dirigen o lideran lo que queda de las instituciones democráticas, es protegerse contra esta situación inmoral de abuso y fuerza, ejercitada desde el Estado, para que mañana no sean víctimas inocentes del poder en manos de esta caterva de inaprensivos e irresponsables.

Tres preguntas necesarias, a manera de hipótesis para el terror:

¿Sabe el Presidente que con los recursos y utilizando a los funcionarios de la Presidencia, bajo su mando directo, se está apoyando la actividad de grupos, con capacidad material y moral para atentar contra la vida, la libertad, las personas y las instituciones, en el país cuyo gobierno preside? ¿O se habrá enterado hoy del asunto al leer la prensa o ver la televisión?

¿Conoce la Cancillería Venezolana que su Embajada en La Paz se dedica a alquilar coches para que la seguridad del Presidente boliviano se traslade de un sitio al otro, colocando un explosivo en el camino, a ver si ayuda al clima de inseguridad que ya vivimos todos en este nuestro país que el Presidente Chavez ha amenazado con convertir en un otro Vietnam? ¿Conocia la Cancillería boliviana de estos recursos de la cooperación y las diplomacia del hermano país de Venezuela?

¿Hasta donde es este un hecho aislado, o forma parte ya de una red capaz de matar a sus próximos y lejanos prójimos, cuyos santuarios internacionales están políticamente cada vez más cerca de quienes gobiernan hoy la República de Bolivia?

Garabatos

Viernes, Junio 20th, 2008

El Presidente de Bolivia no pudo aterrizar en la Capital, porque los habitantes de la ciudad de Sucre rodearon el aeropuerto y el estadio para evitar su presencia. El Presidente de la República no pudo llegar a Pailas ni a Pailón en Santa Cruz de la Sierra, mientras simpatizantes de uno y otro lado se golpeaban a palos. Evo Morales tuvo que recibir al Presidente del Paraguay en un cuartel militar en San Andita, porque le fue imposible hacerlo en la ciudad de Villamontes, como estaba programado. El Presidente de la República suspendió su viaje a Tarija porque los tarijeños le prohibieron la entrada, por segunda vez.

Por razones de formación personal, de historia de vida y de experiencia política y sindical, el Presidente Morales no es una persona con valores ni hábitos democráticos; comprende el mundo y el poder de una manera distinta. Fruto de ello (gobernar de manera autoritaria, central y verticalmente, sobre un sistema de instituciones democráticas) es lo que se ha hecho: un garabato. ¿Cómo, en medio de un traumático proceso de descentralización autonómica, se propone un modelo económico de crecimiento y desarrollo donde el único actor es el Estado Central? ¿Y la propuesta de Constitución nacida al amparo del refugio de los cuarteles y teñida de sangre, sin la participación de medio país? Son ejemplos de garabatos.

Nadie sabe cómo se sentirá el Presidente (se comenta que ya es difícil trabajar cerca suyo y que los síntomas paranoicos son casi inocultables) ante gestos de rechazo tan agraviantes, en tantas partes del país. Es paradógico que un gobierno popular, favorable a los pobres, comprometido con los indígenas, no pueda conducir un acto, realizar una reunión, encabezar un desfile, sin correr el riesgo de las silbatinas, los insultos y las agresiones de la gente del lugar.

Otras veces he visto como los dirigentes políticos se exculpan de las expresiones de rechazo, acusando a sus adversarios de organizarlas. Pero es imposible tapar el sol con un dedo, porque la luz rebalsa, como rebalsa el pueblo y la ciudadanía sobre los costados del tapón etnonacionalista que se pretende forzar. Alguito malo deben estar haciendo para haber agotado la legitimidad que les otorgamos en las urnas para gobernar, va a ser hace tres años.

Como decía Felipe Gonzales Márquez en La Paz, durante su última visita a Bolivia, la legitimidad de un gobierno tiene dos fuentes: una de ellas es fruto de la victoria electoral, la segunda es la gestión de gobierno. Algo debe de andar mal con la segunda, para que el Presidente tenga que vivir encerrado en Palacio y no poder caminar tranquilo ni por las calles de La Paz.

Debiéramos sosegarnos, dejar que termine su mandato, como dice la ley y el sentido común; otorgarle el tiempo para que rectificar lo mal andado. Pero no. Él mismo se empeña en referéndums como el revocatorio, cuando no tenemos la capacidad institucional ni la madurés política para administrar la democracia directa y sus instrumentos. Somos un país en el que los maestros piden no adelantar las vacaciones para poder hacer su huelga, o donde los mineros se quejan de no poder bloquear los caminos como resolvieron en la asamblea, porque otro sector se adelantó y ya los están bloqueando.

¿Alguien cree que si Evo pierde en un solo departamento de los autonómicos, así gane en la nación, los ciudadanos de ese departamento van a acatar el resultado, en las actuales circunstancias? ¿Si pierde en seis departamentos y gana solo en tres?

¿Alguien cree que en las actuales circunstancias, que si Evo pierde en el resultado nacional con un porcentaje relativo menor al 46% (lo que es probable, dado el descontento creciente en las ciudades), porque el voto ciudadano por el NO sea menor al número absoluto exigido por esta desquiciada convocatoria, abandonará el poder y se irá —como él dice— a cultivar coca en el Chapare? ¿O será el momento de reiterar, como ahora él y sus ministros cada día, que solo muerto habrán de sacarlo de Palacio?

¿A quien se le ocurrió esa tontería de sacarlo de Palacio, victimizándolo, para que luego digan que la oligarquía blanca no lo dejó gobernar en este país de minorías racistas, cuando todos somos tan o más indios que Su Excelencia? De haber racismo, lo hay, pero bien distribuido entre todos, incluido el Primer Mandatario.

¿No dirán los perdidosos que con la actual Corte Electoral no hay referéndum que valga? ¿No se repite agritos que son demasiados los incritos, los carnets de identidad, los certificados de nacimiento regalados? ¿Nos acordamos de los cubano-venezolanos digitalizando en las noches las fichas personales de todos y cada uno de los bolivianos, sin permiso de la policía? ¿Entre acusaciones y contraacusaciones de fraude, no condicionarán los unos que para cumplir con los resultados, antes deberán hacerlo también los otros, con lo cual el referéndum será nada más que una carísima encuesta que terminará desportillándonos a todos?

¡El referéndum revocatorio es un garabato!

Si los que ganan pierden y los que pierden ganan, nadie va a hacer caso de los resultados. ¿Y el país? ¿Cuál país? En concordancia con quienes lo conducen terminará convertido en otro garabato.

El Zurrupi

Jueves, Junio 12th, 2008

Hace pocos años, cuando el tiempo de los pactos, que era una época en la que contaba la palabra de los humanos bolivianos, quienes solían cumplir la cosas que se decían entre ellos, estábamos Puka y yo a las puertas de una fiesta, organizada por la dirección del periódico La Razón y ATB, que ya pertenecían en parte a los Polanco y al grupo madrileño PRISA, mirando azorados la conversación que tenía lugar a la entrada, entre Oscar Eid Franco y Carlos Sánchez Berzain, cada día más y más famoso este último, por sus maldades, excesos y abusos, que ya entonces eran execrables. Estaba azorado —digo— porque si habían dos adversarios connotados eran esos dos, que se pasaron la vida demostrando cual era más hábil, maniobrero, astuto y mentiroso, a la hora de llevarse el agua a su propio molino y conseguir la tajada más grande para el buen o mal uso del correspondiente partido. Aclaro que decir partido político es mucho decir en este caso, porque en realidad las tajadas eran para disfrute de un pequeño grupo, que de los asuntos importantes en realidad no se enteraba casi nadie.

Las conversaciones entre el Zorro y el Turco vaticinaba vientos aciagos para la democracia y para el país; si bien los cabecillas de la política habían aprendido a cumplir con su palabra, lo que daba estabilidad al sistema, se trataba de un grupo reducido a clanes familiares que compartían intereses y que eran capaces de pactar cualquier cosa para lograr alcanzar sus objetivos; así se vieron acuerdos impensables, tales como los “puentes sobre ríos de sangre” entre el viejo dictador Banzer y los dirigentes de la pasada resistencia democrática, como Paz Zamora. A partir de entonces todo fue posible, la democracia se desarrolló defectuosa; vendimos el alma al diablo por alcanzar o mantener el poder; eran tiempos en que el poder valía por sí mismo y era el fin último de la política[*]. Peores cosas se habrían de ver, los dos que conversaban a la entrada de la fiesta eran el símbolo de esa decadencia, cuando apareció Goni, sorprendido también por la pareja y luego de saludarlos dijo con ese humor y acento tan suyos que lo destacaban: “esos dos hablando y juntos son un verdadero peligro, ya les he dicho que sigan, pero eso si…, ¡que la primera cría sea para mí!”

Y fue. Reducido el pacto democrático a una alianza entre los partidos existentes, incapaces de abrir sus estructuras a los vientos democráticos que ellos mismos pregonaban y acorralados por la emergencia de jóvenes, mujeres, indios y regiones, que no encontraban lugar en el sistema político, se produjo el encuentro que habría de llevar al abismo a sus actores. En una entrevista en radio Fides, se me ocurrió decir algo que (sumado a otras irreverencias menores) habría de costarme un buen exilio dorado: si el acuerdo (que ya se vaticinaba) entre el MNR y el MIR, hubiese tenido como protagonistas centrales a Fernando Candia y Samuel Doria Medina, el resultado hubiera sido un proyecto liberal a ultranza, serio, sólido, lleno de tecnócratas y sustentado en las manos invisibles del mercado; si los que regían el acuerdo hubieran sido Chacho Justiniano y Hugo Carvajal, hubiésemos tenido un gobierno de apertura social, interesado en apoyar políticas públicas que beneficiaran también a los descontentos que ya se hacían sentir en todos los rincones patrios. Pero no, se dio el acuerdo entre zorros y turcos, lo que significó el gobierno de los depredadores, que se instalaron alrededor de la Silla para medrar lo que se pudiera, ya que una oposición tan aguerrida y fortalecida como la del MAS en esas circunstancias, no daba para grandes banquetes.

Cuento esto para recordar que fue ese el momento en que terminó una ruta posible, que enrumbara a la democracia pactada hacia mejores derroteros. Nos dimos cuenta que todo estaba consumado y el pueblo boliviano se dio cuenta también y decidió buscar por otros lados, organizarse de otras maneras y encontró para ello, soterradas y latentes debajo de la tierra, entre la historia de aquellas grandes obras truncas, entre derrotas viejas, las esperanzas trasnochadas y los guerreros dispuestos a vestir yelmos y corazas, y a salir por los caminos a deshacer entuertos, aunque fueran ellos mismo quienes los armaran nuevos. Los mitos idílicos del retorno glorioso de los indígenas derrotados por la modernidad de los tiempos y de los hombres blancos, los sueños truncados de los comunistas y trotskistas de toda laya, pleyade y estirpe, la seguridad en que la victoria en la guerra da derechos, que enarbolan los fundamentalistas de los extremos; hubo de todo para construir ideologías, agitar muchedumbres y protestas, que nos trajeron hasta aquí, para el colmo de males de quienes querían un cambio necesario y verdadero.

Pero vuelvo al Zorro o al Chulupi (en realidad se trata de un cruce muy especial, una vieja especie: el Zurrupi), porque esos sus nombres han demostrado con creces que algo muy grave debió hacer, ya que aún hoy pueden lograr tumultos frente a la embajada del país más poderoso de la tierra, o consumar paros generales dejando varada a una ciudad entera. Me dicen que este Zurrupi llegó a tanto como a decir que cien muertos no eran suficientes, pero que con mil se solucionarían los problemas; basta eso para endilgarle los 58 muertos que constan en su haber, desde octubre de 2003 hasta la fecha, y tenerlo en la cárcel.

¿Cómo un personaje de ese perfil logró enzurrupiar a la mismísima Corte de Justicia en Miami para que le concedieran asilo político, cuando el gobierno boliviano dice contar con pruebas suficientes para demostrar que se trata de un genocida? Yo creo saber el cómo: presentando ante los jueces las pruebas de que en Bolivia se vive una situación tan grave que no solo atenta contra la democracia y los derechos básicos de las personas, sino que, por el simple y maravilloso hecho de penar diferente, uno corre el riesgo de morir linchado por una turba o caer, por motivos políticos, en manos de instituciones que no se rigen por la ley ni sus procedimientos, sino que responden a la pura voluntad del jefecillo o el jefazo de turno.

¿Existen esas pruebas? Claro que existen, basta recortar todos los días un periódico o grabar las noticias de la tele; basta reproducir las declaraciones del viceministro de gobierno o transcribir el listado de linchamientos y enfrentamientos con muertos y heridos que, del Evo, ya suman casi la misma cantidad de víctimas achacadas al Zorro; de ambos por igual: sin investigación, ni juicios, ni sentencias. Basta demostrar que este es un país donde se condena sin proceso judicial, como puede mostrar el tal Zurrupi que se hizo con él, que de buena persona no ha de tener nada, pero que de inteligente debe ser un zorro. Y ahora más aún, basta llevar a cualquier corte de justicia en el mundo la turbamulta contra la embajada, los gritos y las amenazas de los dirigentes alteños, sumados al retiro del jefe policial por haber evitado que los exaltados lograran entrar en una sede diplomática. Se puede argumentar que esto es parte de la caza inclemente de zurrupis. ¿El gobierno preveía dejar pasar la estampida y permitir que secuestraran al embajador, le cortaran la corbata y lo chicotearan en la calle, como acostumbran? ¿Qué busca el MAS?

Carlos Sánchez Berzain ha logrado que la justicia norteamericana le conceda la condición de asilado político, lo que para el resto del mundo quiere decir que Evo Morales tiene a bolivianos en el exilio, como un dictadorzuelo cualquiera de estos países llamados bananeros, de los que se conocen para mofa en los pasillos de las oficinas que tratan estos temas. Imagino, por ejemplo, la preocupación de los socialistas del mundo en su próximo Congreso, este fin de mes en Atenas, que tendrán que lidiar con quienes les enrostren la existencia de refugiados bolivianos a muchos de ellos (los suecos, los ingleses, los noruegos y otros tantos que creen en eso del salvaje bueno), que si bien saben que al imperialismo norteamericano no le gusta esto del indígena chavista y radical, saben también que la justicia norteamericana es de las más serias y prestigiosas del mundo, y que allá no hay zurrupis suficientes para jugar con ella. Bien lo han hecho los alteños, los ponchos rojos, los degüella perros, junto a la Cancillería boliviana, la Embajada en Washington, el Palacio de Gobierno, que juntos han inaugurado el ciclo de los exiliados, del reconocimiento internacional de la persecución política en Bolivia, así sea con alguien que muchos consideran más bien una alimaña que tan solo una mala persona.



[*] Se podrá decir que quien escribe formó parte de lo que el párrafo describe, así sea sin responsabilidades directas, por haber militado en el MIR durante ese tiempo. Es cierto que muchos de los que militamos en las filas de la construcción de la democracia fuimos obsecuentes con los pactos y con los gobiernos, lo que nos vuelve sujetos de la crítica; pero no nos quita la responsabilidad y el derecho de razonar, elaborar, reordenar, criticar y proponer criterios a futuro. Puedo escribir con tranquilidad, ya que a muchas personas nos llegaron más bien órdenes que tajadas, trabajo más que beneficios; como que así estamos y vivimos, a veces mejor lejos que dentro.

La realidad de nuevo

Domingo, Mayo 25th, 2008

El 25 de mayo, en Sucre, nos devolvió a la realidad. Estábamos como encantados, especulando los resultados del Referéndum Revocatorio y las consecuencias que traerían, cuando los universitarios sucrenses y los campesinos de alrededor se agarraron a insultos, golpes, vejaciones y pedradas, de una manera injustificable, condenable a todas luces y se mire desde donde se mire. Pero nos hizo volver a la realidad.

Es la segunda vez en el año en que los pobladores de una ciudad hacen escapar a los militares y policías que pretendían contenerlos; esta vez obligándolos a llevar las banderas de la región, que son banderas de la oposición al gobierno central. Un gobierno atrapado ente la imposibilidad de frenar el conflicto, porque culturalmente no conoce otra manera de enfrentarlo, sino bajo el influjo de las muchedumbres, que pretende utilizar y trasladar de un lugar a otro; el resultado es incierto, puede favorecerles a veces y otras tantas resultarles contraproducente, pero es violento en todos los casos; ya tiene una historia plagada de muertos. Corresponde que los campesinos empiecen a preguntarse el por qué de tanto acarreo, de una ciudad a otra, de un centro minero a un campo petrolero, de allí a las puertas del Tribunal Constitucional que era, o a bloquear el Parlamento.

Por debajo de los votos y los discursos, corre ríos de incomprensiones, malos entendidos, desprecio y hasta de odio, entre unos y otros sectores de nuestra sociedad. Es cierto que vienen desde lejos en la historia, pero han bastado dos años y medio de un gobierno decidido a exacerbarlos, para estar los unos contra los otros, de una manera casi irreconciliable.

Lo que hicieron los nobles y cultos ciudadanos de la capital con el alcalde de Mojocoya y sus acompañantes campesinos fue humillante. Dejó claro atavismos, complejos, prejuicios y racismos soterrados, que están ahora a flor de pie, listos para brotar a golpes apenas se tenga la oportunidad. Pero imaginémonos por un momento la historia al revés, la alcaldesa de Sucre, cercada por los lugareños en Mojocoya, y lo que nos mostrará la imaginación, sin mucho esfuerzo, son escenas similares o peores, execrables por igual.

Es nuestra champa guerra sin acabar. Me recuerda historias del renacimiento europeo, cuando las ciudades se defendían de la invasión de las huestes campesinas enviadas por los señores feudales de alrededor, hartos del crecimiento de otras formas de vida, diferentes y peligrosas para sus intereses y costumbres, afectados severamente por la apertura del comercio entre los mares y porlos nuevos caminos, que empezaban por llegar a los lugares recónditos, mostrando que el mundo era algo más grande que las pequeñas parcelas de cultivo, en las que se vivía entonces, apenas al ras de la sobrevivencia. A la inversa, la invasión de los campos desde las ciudades, con sus secuelas de horror y muerte, en nombre del nuevo mundo que terminaron por imponer y construir desde los burgos.

El Presidente Morales no gobierna en cinco departamentos del país, y es incapaz de encontrar un camino que nos permita la reconciliación. Reaccionar suspendiendo los programas y proyectos gubernamentales, confiscando partes del presupuesto, vengándose como acto reflejo, es infantil, por decir lo menos. Reducido al gobierno a una parte del país y habiendo perdido la credibilidad en sus palabras e intenciones, no puede ser pilar del dialogo y la concertación entre intereses y visiones dispares. Basta anunciar que el Presidente quiere visitar un lugar, para que allí se arme la gresca y no lo dejen entrar a veces, como en Sucre. Definitivamente el gobierno Morales es parte del problema.

La sociedad boliviana debe comprender que ha llegado al límite y buscar y encontrar nuevas respuestas. Nuevos actores, capaces de producir un proyecto entre todos, que nos englobe y represente a cada uno, que nos permita conversar, que nos devuelva el respeto y la autoridad; a cada uno de los bandos en conflicto por igual.

Es muy difícil, porque habría que retroceder lo andado, desconocer los unos su proyecto de constitución, olvidar los otros sus estatutos autonómicos impracticables, para poner un ejemplo. Pero ninguno puede poder, ninguno puede darse el lujo de ceder, porque quien ceda y retroceda se derrumba. Al margen de la pelea, se trata de participar serenamente en el conflicto, sin dejar de tomar partido por lo que cada cual cree y sustenta, pero construyendo puentes en medio de la tormenta. Hay que apoyar y fortalecer todo intento de construir puentes, por muy pequeño que sea, y venga de quienes vengan.

La historia no concluye mañana y dará tiempo para aproximar el desastre o encontrar formulas alternativas que permitan así sean pequeños acuerdos, hasta empezar a caminar por esta vía, que debe ser considerada como la única posible. Si ni el Presidente, ni el Congreso Nacional, ni los prefectos departamentales, ni la santísima iglesia católica y apostólica, pueden mediar un encuentro (las cámaras de la tele están detrás, por supuesto), se puede intentar en pequeño, por uno y otro lado, entre instituciones y grupos menos visibles.

Pienso ahora en como se está tratando de construir una salida para Cuba, por ejemplo: no habrá transición pacífica en ese país, si se fortalecen los actores más duros del exilio en Miami, frente a los más duros del gobierno en la isla; la otraposibilidad es un acuerdo entre los moderados del exilio y la disidencia interna, la construcción de un renovado Bloque de Poder. De manera similar, no habrá solución si quienes se fortalecen en Bolivia son la pura y dura derecha que expresan algunos movimientos regionales, frente a los duros del nacionalismo étnico encumbrados eventualmente en el gobierno nacional.

A ambos lados, entre los contendores, estamos los moderados. Formamos parte de quienes en las regiones critican los contenidos y las expresiones ideológicas del autonomismo a ultranza, sin dejar de lado el claro compromiso con el cambio que promete la Bolivia de las Autonomías, junto a quienes reivindican como suyos los principios y demandas de participación e inclusión de los sectores indígenas, empobrecidos y marginados. Se trata de una porción importantísima de la población nacional, los ciudadanos mestizos, transculturalizados, de clases medias, abiertos a la modernidad, genionamente democráticos. El encuentro positivo entre los descontentos de un lado y los descontentos del otro, permitirá la construcción de un nuevo paradigma nacional para el dialogo.

El encuentro de los discursos que exigen participación, vigencia de derechos, justicia social, igualdad y equidad, junto a los que propugnan la libertad de expresión y comercio, la eficiencia, el gobierno de las instituciones y las leyes, podrán articular un discurso para todos. Un Bloque de Poder Alternativo, entre los descontentos que suben y los descontentos que bajan, permitirá el reencuentro de la nación con sus raíces y su identidad, sin perder la oportunidad de abrir al mundo las antenas de la modernidad.

Que se vayan, que se vayan…

Lunes, Mayo 19th, 2008

Resultó que somos una oposición de pacotilla, sobre todo en las alturas del occidente boliviano, donde poco pudimos hacer hasta ahora para poner coto a los atropellos antidemocráticos y antijurídicos del MAS y su gobierno, a más que apenas nos echaron un vientecillo a la cara, nos pusimos a temblar. Quien a estas alturas crea que Evo Morales puede ganar el referéndum revocatorio que el MAS y PODEMOS han concertado (nadie sabe por qué), no merece intentar conducir la oposición, porque no cree ni en sí mismo. El 54% de diciembre del 2005 es irrepetible, porque la decepción y el descontento de las clases medias en La Paz, Oruro y El Alto, la animadversión sin retorno de la “Media Luna”, el rechazo a los abusos del gobierno en Chuquisaca y Cochabamba, junto a la partición del voto en Potosí, sientan la base para asegurar una victoria del NO contra Evo Morales, que se hará sentir en el mundo entero.

Esta “base” no es casual, es más bien estructural, se trata de las clases medias, urbanas (de las ciudades grandes, medianas e intermedias), mestizas racial y culturalmente; es la reacción citadina frente a los esfuerzos de obligar al país entero a caminar un derrotero aldeano, atrasado y de un nacionalismo étnico imposible de comprender desde la ambicionada modernidad.

Puedo entender que existan tendencias que quieran cruzar, pinchar, frustrar, o como se llame al evitar la consulta directa sobre si presidentes y prefectos deben quedarse o no hasta el año 2010; existen intereses personales y de grupo que pueden explicarlo. Yo mismo creo que lo del revocatorio no servirá para mucho, ganen unos o pierdan otros, y no vería con malos ojos el superar esta inútil y costosísima etapa, para pasar a nuevas elecciones generales adelantadas de una vez por todas. Cuando la gobernabilidad está en crisis absoluta, los bolivianos hemos visto en nuestra propia experiencia, cuanto ayudan los acortamientos de mandato, como se hace en los regímenes parlamentarios, y este es un momento preciso, porque nadie le hace caso a nadie y vendría bien recuperar un Presidente con mayúsculas; y si el que venga tiene un pequeño plan, una idea chiquita (que siempre será mejor que el vacío de ahora), sería un avance, hasta podríamos intentar construir consensos alrededor de cualesquiera sean sus propuestas. Y si no, tampoco es mucho esperar al 2010, en medio de este descontrol y desconcierto, así la gente menos perspicaz se va convenciendo de la inviabilidad política y la incapacidad de gestión de los de ahora, aunque esto nos cueste a todos el viacrucis de la inflación, el desempleo, el desgobierno, junto al aislamiento y descrédito internacionales.

Conclusión: Para pasar de ser de un hazmerreir de oposición a una oposición en serio, tenemos que lograr alcanzar por lo menos acuerdos básicos de acción, que sirvan para coordinar esfuerzos las próximas semanas:

Los dirigentes de Santa Cruz de la Sierra tienen que comprometerse a hacer campaña en la Media Luna Ampliada con todo lo que tengan, para alcanzar el objetivo de consolidar un rechazo contundente al tal Evo de las alturas. Junto a los líderes de Chuquisaca, Tarija, Beni y Pando, pueden lograrlo, sin grandes o inhumanos esfuerzos. Por lo demás no tienen el problema de prefectos débiles, unos más que otros pueden pedir el SI regional para sus gestiones (los chuquis estarán con Prefecta nueva), sin que eso debilite ni confunda a los votantes del NO nacional.

En Cochabamba hay que lograr ganarle al MAS, por poco, pero ganarle. Digamos que consolidar lo que ya se sabe, que el departamento tiene las opiniones divididas por la mitad. Para Manfred Reyes Villa la cosa está color hormiga y podría sufrir una derrota, porque la votación que necesita es injustamente alta y difícil de alcanzar. La oposición debiera comprometerse con él a cooperarlo en lo que necesite y en lo que bien se pueda; por más que no guste a muchos, no está la situación para exquisiteces.

Lo de Potosí, Oruro y La Paz es otra cosa. En realidad este post estaba dedicado en principio a esos tres departamentos, donde se concentra el apoyo indígena y rural, que continua creyendo en el despertar de los amautas y el retorno “del que cambia el rumbo de la tierra”, el pachacútec, fruto de una mitificación mágico-religiosa, construida alrededor de Evo Morales y el aura simbólica que desprende su figura. Este fenómeno mitificador, de alto contenido simbólico para los habitantes, no es un asunto de indígenas, quechuas o aimaras, es un tema de explicación del mundo desde una realidad rural, premoderna y predemocrática. Puede encontrarse también en otras regiones, pero su fuerza vital está entre el “señorío” aimara, que sueña legítimamente en recuperar privilegios enterrados por el tiempo, para pasar a ser parte activa del Estado llamado boliviano, de la globalización, de la historia de los seres humanos.

Por eso el discurso del nacionalismo étnico que enarbolan para explicarse y explicar sus acciones y el resto de los acontecimientos, es neurótico en extremo, porque busca lo que teme, rechaza lo que quiere y huye de lo que más desea. No es un fenómeno único, sino un problema repetido en las sociedades que enfrentan procesos de transformaciones irreversibles, de los cuales están marginadas y sin herramientas que les permitan abrirse campo y participar. Reconocer esta realidad no es algo pecaminoso, como nos hace sentir el complejo colla de clase media citadina, pretenciosa de modernidad, que se niega a renegar de parte de su propio origen (de procedencia, del campo a la ciudad; ni cultural, ni racial, que a esos orígenes no renuncia nadie) al convertirse en ciudadano, y a la que está ligado el apoyo de los grupos urbanos de reciente formación a Evo Morales, fruto de la migración campo-ciudad de los últimos 50 años.

El apoyo de los sectores urbanos a Evo Morales y a la propuesta colectivista del Movimiento al Socialismo es artificial, fruto de la alienante fascinación producida por la fortaleza simbólica de si discurso indígena, que exalta un tipo de atávico nacionalismo por pertenencia de origen a un grupo (de allí su raíz antidemocrática) por razones culturales y de raza. Digo alienación porque no corresponde al ciudadano que ha migrado y crecido desde hace dos o tres generaciones en la ciudad, que baila cumbia o hip hop, que habla castellano y chapucea ingles, lo mismo que aimara que es su lengua de origen, que navega en el internet y conoce del mundo global y sus alrededores. Ese ser mestizo y escindido, que somos nosotros mismos, en diferentes estadios de desarrollo (de lo local a lo global, del campo a la ciudad, del avecindado al ciudadano), ha proyectado sus frustraciones y sus desarraigos en una propuesta que fortalece su identidad, aunque lo ancle a un pasado irrecuperable, motivo por el cual es difícil llegar a él sino en el terreno simbólico y ese “lugar” está ocupado, hoy por hoy, por Evo Morales.

Por eso la consigna en el occidente andino boliviano debe ser clara, no necesariamente racional, sino simbólica. No debe dejar espacio para muchas explicaciones, y menos confundir a unos y otros, razonando porqué a estos NO y a este otro SI. Debe estar empaquetada de colores y formas atractivos, manteniendo vivo su contenido democrático, participativo, incluyente, equitativo, aunque los adversarios se esfuercen en decir y demostrar lo contrario.

Salvo el Prefecto de La Paz, Don José Luis Paredes, que encabezó una brillante gestión prefectural, construida en medio y a pesar del cerco masista, y el Alcalde de Potosí, René Joaquino, que no se somete a la consulta revocatoria, todo lo demás es deleznable entre La Paz, Oruro y Potosí. Todo lo demás es parte del pasado, lo que hace valedera la consigna que ya se está difundiendo por internet: ¡QUE SE VAYAN TODOS!

Esta es una consigna fácil, atractiva y tiene una carga suficiente de verdad, como para ser asumida con fuerza y voluntad de trabajo. Que se vayan todos los responsables de este descalabro, los de un lado y los del otro; que no quede nada ni nadie, sino lo nuevo, sino el futuro.

Y se trata de construir y habilitar el futuro en el mundo colla, así como está ya abierto desde las autonomías en la parte amazónica y rioplatense de Bolivia. Los cambas y los chapacos no tiene que habilitarse al futuro, ellos han diseñado el camino y están abriendo el trayecto día a día; sin caer en el error de creer que en Santa Cruz, que comanda el proceso, Costas o Marinkovic son sino la transición al futuro, el primer momento autonómico cruceño, tamizado por el ala más dura de la derecha camba, que defiende los intereses de los gamonales del lugar; pero ese es problema de Santa Cruz y de los otros departamento autónomos, serán ellos quienes desde su propia experiencia tendrán que descubrir esta realidad y luchar por cambiarla.

Pero lo conservador está en las alturas, en lo Andes, junto y mezclado a la demanda legítima de participación de los grandes grupos indígenas no descampesinizados, que marchan y atraviesan las ciudades en grandes filas humanas, como amenazantes fantasmas en silencio; o llegan obligados por sus dirigentes locales, para hacer fiestas y bullas, cuando les dan la consigna de cercar el Tribunal o el Parlamento, mientras hacen estallar dinamita en las calles y hacen sentir su poder. Embriagante poder de turba y multitud desatado en el cabildo, en la marcha, en la asamblea, mesclado con el alcohol y la fiesta, danzando en las calles de la ciudad; o degollando perros a su alrededor, para teñir de barbarie y de miedo las amenazas que expresan. Efímero poder que desciende desde las laderas y con las laderas, hasta el centro emblemático de la ciudad que tiembla entrampada en sus callejones, en sus calles bloqueadas por las manifestaciones, en su sentirse acorralada y sin futuro. El problema está en que ese conservadurismo aldeano, empoderado sin destino, está casado, viene mezclado, es casi una sola cosa, con la esperanza de participación indígena y el deseo de incorporación a los procesos de la historia humana, lo que es en el fondo también un deseo soterrado de todos los bolivianos cuando miramos al mundo.

Volviendo a la realidad: es ahí donde no se puede confundir a la gente con detalles de que a este no, a este si, porque es t’ara o k’ara, porque viste asá o así. Tranquilos, que nos vamos todos, que hemos decidido irnos para abrir nuevos portales, dar paso a las nuevas generaciones y visiones. Esa debe ser la actitud, ese el mensaje, ese el convencimiento y también el compromiso.

No se trata de crear un vació etario, como sucedió en Ecuador con una consigna parecida hace unos diez años. No se trata como en Argentina, que tras similar pedido aparecieron Kischner y Menem para seguir haciendo un poco más de lo mismo. Se trata de abrir las puertas a un acortamiento de mandato para solucionar el desgobierno, para legitimar y recuperar un Presidente que presida la institucionalidad nacional y no como ahora, que está recluido y atrincherado entre sus más fieles, mientras el país hace lo que puede, cada quien por su lado y al albur de múltiples iniciativas. De eso se trata. Para conciliar criterios de participación indígena y de creación de las autonomías territoriales, de equidad y eficiencia, de empoderamiento popular y capacidad de gestión, de un nuevo texto constitucional, en definitiva, que se haga entre todos, con los que saben y los que pueden, para superar el bodrio escrito que nos ha presentando con muertos y abusos el gobierno del MAS.

Quien a estas alturas crea que Evo Morales puede ganar el referéndum revocatorio que el MAS y PODEMOS han concertado, no merece intentar conducir la oposición, porque no cree ni en sí mismo. El 54% de diciembre del 2005 es irrepetible, porque la decepción y el descontento de las clases medias en La Paz, Oruro y El Alto, la animadversión sin retorno de la “Media Luna”, el rechazo a los abusos del gobierno en Chuquisaca y Cochabamba, junto a la partición del voto en Potosí, sientan la base para asegurar una victoria del NO contra Evo Morales, que se hará sentir en el mundo entero.

¿REVOCATORIO O REVOLCATORIO?

Sábado, Mayo 10th, 2008

He escuchado decir que el referéndum revocatorio, propuesto por los prefectos hace un año, admitido por el Presidente hace meses, aceptado en la Cámara de Diputados, aprobado en la Cámara de Senadores, y promulgado por Morales Ayma hace una semana, no se realizará nunca porque no le conviene a nadie jugarse el pellejo de semejante manera, a cara o cruz, tan a todo o nada; sobre todo en el caso del Movimiento al Socialismo, cuyos dirigentes recién empiezan a conocer y a disfrutar de las miserables ventajas del poder que tanto alegran la vida de los espíritus simples, y se mostraban así, desencajados y muertos de sorpresa, ante el anuncio del Presidente Morales de entrarle a la votación y que sea la gente quien decida si debe quedarse o no.

Estamos de nuevo en etapa electoral, cuyos resultados no resolverán nuestros problemas, la verdad, pero puede ser que ayuden algo, si gana el NO y Morales Ayma se ve obligado a acortar su mandato y convocar nuevas elecciones generales adelantadas. No sería la primera vez que sucede, ya optamos por ese camino para salir del caos y desgobierno el año 1984, cuando D. Hernán Siles Zuazo tuvo que hacer lo mismo, aunque al pueblo boliviano le costó menos trabajo tomar la decisión, que se hizo en una “cumbre política”, entre los jefes y jefecillos partidarios de entonces. Ahora no hay partidos, jefes ni jefecillos, no hay cumbres, no hay acuerdos, la verdad no hay nada; bastaron pocos años para hacer tabla raza con la institucionalidad democrática y dejarnos a merced del “jefazo”, como dice Martín Sivak que ahora está de moda.

El proyecto del MAS, que es un proyecto, como una melcocha, entre indigenista y marxista y que ha dado como resultado discursivo una especie de nacionalismo étnico, más bien fascistoide, no ha logrado poner en marcha ningún programa de importancia para beneficiar a quienes dice representar y defender. Hace un par de días en el canal de Tv oficial, Amalia Pando se esforzaba para que su entrevistado le contara algo sobre lo hecho en contra de esta subida desmesurada de precios de los alimentos, que es la cara más cruel de la inflación; el entrevistado nada de nada, dele contra la oligarquía y los otros fantasmas que agobian la imaginería gubernamental, y contra el imperialismo ni se diga, pero de haber hecho algo como director de un programa para la seguridad alimentaria, no se ha hecho nada. Ese es el principal problema del gobierno, que no ha hecho nada, que no hay un programa en curso, de los planes de vivienda ni una casa, de los de educación ni una escuela, de los de salud ni una nueva cama hospitalaria, de microempresas cero, desarrollo laboral en absoluta bajada, de crecimiento de la producción en ninguna parte, de nuevas inversiones mejor ni hablamos, y así hasta no acabar nunca. Por eso este proyecto del nacionalismo étnico andino, rural, de origen y cultura sindical, premoderno y predemocrático, ha hecho aguas, no va más; esta reducido al apoyo de los más leales y obsecuentes en la ciudad del El Alto. El referéndum revocatorio es un respiro ante la falta de oposición, que les hace pensar a los del MAS que pueden lograr una victoria, es decir, un 46,26% del total de los votos para quedarse. La oposición tiene que lograr la hazaña de una cantidad superior a los 1.544.374 votos, que tienen que representar, al mismo tiempo, un porcentaje superior al 53,74% del total de votos validos, para obligar al adelanto de las elecciones generales.

La formula para decidir si se van o se quedan es poco clara, viene amañada y con ventaja. Lo correcto hubiera sido, como se hace en todos lo casos y en el mundo entero, la mitad más uno. Que ganó el SI, se queda a terminar de hundir la economía y a destruir lo poquito que sobrevive de institucionalidad democrática, hasta el 2010, que está a la vuelta de la esquina y tampoco es como para desesperarse. Que ganó el NO, se van a dar conferencias por el mundo explicando por qué la oligarquía y el imperialismo y cuatro familias poderosas no los dejaron gobernar, victimándose y haciéndole creer a la gente bien intencionada del planeta tierra que no fue la inoperancia, la incapacidad y la falta de gestión, lo que los llevó a este resultado catastrófico e imperdonable: el haberse farreado en dos años el apoyo popular y ciudadano que nadie se permitió tener en la Bolivia contemporánea. Pudieron haber hecho lo que quisieron, lo que pensaron y lo que soñaron, solo era cosa de saber concertarlo; no como ahora que están peleados con todos, o casi todos.

Veamos el tema de la confianza. Hay un pedido de renuncia de los vocales de la Corte Nacional Electoral, para elegir en concenso un nuevo grupo que tenga el aval de todos los involucrados, lo que quiere decir que la confianza en ese organismo está erosionada, de un lado y del otro, el nuevo vocal y Presidente de la CNE no da garantías respecto a su idoneidad y neutralidad; más allá de su voluntad personal que puede ser de las mejores, su imagen no da ya para conducir el proceso. Seguramente el gobierno podrá aducir también que las cortes departamentales no responden a la estructura nacional y que estarían parcializadas, lo que va a significar un segundo obstáculo para la realización del referéndum. Otro problema es la posibilidad real de fraude, así se supere el actual nivel de desconfianza; para evitarlo hay que evaluar por lo menos tres asuntos: a) el sistema de sufragio debe ser el mismo de siempre, la ciudadanía contando públicamente los votos en cada mesa y cada recinto; nada de maquinitas venezolanas que conviertan el NO en SI o a la inversa, dependiendo de la necesidad oficial, b) si se lograra habilitar el voto en el exterior (cosa que dudo debido a el corto tiempo) deben ser todos o nadie, sería sospechoso que se intentara solo en Argentina y no en Estados Unidos o España, por ejemplo, y c) el rango atareó del voto debe permanecer como está, el país no ha discutido, ni tendrá tiempo para hacerlo, eso del voto de menores de los 18 años. Solucionados estos temas, sigamos adelante.

O sea que con el 46% de los votos Evo Morales se queda. ¿Puede el MAS alcanzar este porcentaje de apoyo? Veamos a los números:

La Media Luna con Santa Cruz a la vanguardia ha demostrado que puede convocar a un 85% del voto a favor de su propuesta autonómica, lo que forma parte de la oposición dura al gobierno del MAS. Suponiendo que esa votación no incluye el descontento de los que se abstuvieron y que en los otros departamentos no existe un apoyo tan contundente al NO, podemos optar por un voto negativo superior al 65% como meta. Esta será una campaña sin fronteras departamentales para la Medias Luna, porque se trata de decidir en circunscripción nacional,